Miércoles 29 de Abril de 2026
En Italia hay algo más de 400.000 explotaciones agrícolas dirigidas por mujeres, cerca de un tercio del total. La cifra sitúa al país en línea con la media de la Unión Europea y confirma el peso de la mujer en el campo italiano, donde la viticultura ocupa una posición central.
Los datos forman parte de un estudio elaborado por el Centro Studi de Confagricoltura y el Crea, presentado en Roma durante el encuentro “L’Agricoltura è Donna. Leadership femminile per coltivare il futuro”, organizado por Confagricoltura Donna. En esa cita se presentó también el llamado “Documento de Roma”, un texto que pide más atención institucional para la empresa agraria femenina.
El informe señala que, aunque los ingresos de las explotaciones gestionadas por mujeres han subido en la última década, siguen un 42% por debajo de los de las explotaciones dirigidas por hombres. En 2023, además, esa brecha volvió a superar el 40% tras un año de caída del rendimiento económico de las empresarias agrícolas.
La diferencia también aparece en la Política Agraria Común. Las mujeres representan el 31% de los beneficiarios, pero reciben solo el 15% de los pagos. En Italia, la proporción de ayudas que llega a explotaciones gestionadas por mujeres queda por debajo de la media comunitaria.
El estudio apunta, sin embargo, a una excepción dentro del sector: la viticultura femenina. Según los autores, es el único ámbito en el que no existe brecha de género. Además, mientras las explotaciones vitivinícolas dirigidas por hombres registran peores resultados, las gestionadas por mujeres mantienen una evolución positiva.
La presidenta de Confagricoltura Donna, Alessandra Oddi Baglioni, pidió medidas concretas para reducir las diferencias que siguen limitando a estas empresas. También reclamó la creación de una oficina específica para la empresa agraria femenina. A su juicio, no basta con reconocer el papel de las mujeres si no se actúa sobre las condiciones reales que frenan su actividad.
Entre las propuestas del “Documento de Roma” figuran el reconocimiento pleno del papel de las mujeres en la agricultura, menos distancia entre zonas urbanas y rurales, más presencia femenina en los órganos de decisión y herramientas más accesibles para financiar e impulsar estas empresas. El texto también pide más formación, innovación y una política agraria que tenga en cuenta a este colectivo.
El subsecretario del Ministerio de Agricultura, Patrizio Giacomo La Pietra, afirmó que ya se destinan recursos a la empresa femenina, pero añadió que eso no basta si no se refuerzan los servicios básicos en las zonas internas: sanidad, escuelas y guarderías. Según dijo, esas estructuras son necesarias para que las mujeres puedan trabajar con mayor libertad.
El presidente de Confagricoltura, Massimiliano Giansanti, subrayó el papel de las mujeres en las empresas familiares y en la continuidad del trabajo agrícola. En su intervención señaló que son parte central del funcionamiento interno de muchas explotaciones y pidió un modelo agrícola que valore más su aportación.
La investigación también muestra que las explotaciones dirigidas por mujeres suelen ser más pequeñas, con superficies de hasta cinco hectáreas tanto en Italia como en Europa. Pese a ello, su superficie agrícola utilizada ha subido un 12,5% en Italia frente al 2,9% registrado entre los hombres. El grado de mecanización también es mayor y su avance en la última década casi duplica al de las explotaciones masculinas.
En ese escenario aparece la viticultura como uno de los sectores donde más se aprecia el trabajo femenino. Michela Marenco, que junto con sus hermanas Patrizia y Doretta dirige Marenco Vini en Monferrato, explicó que una parte del avance se debe a la capacidad de trabajar en grupo y compartir información entre empresarias. A su juicio, esa forma de colaboración ha sido clave para crecer.
Martina Dal Grande, de la Società Agricola Dal Grande, intervino también en la mesa redonda dedicada al liderazgo femenino en el sector primario. Su empresa entrega uvas a productores de Prosecco Superiore Conegliano Valdobbiadene Docg. Según explicó, en su zona hay cada vez más mujeres al frente de explotaciones agrícolas y muchas son pequeñas empresas con una relación muy directa con el territorio.
La jornada tuvo además un valor simbólico añadido porque Naciones Unidas ha proclamado 2026 como Año Internacional de la Mujer Agricultora. El reconocimiento pone el foco en su papel para la seguridad alimentaria y para la vida económica y social del medio rural, aunque los participantes insistieron en que siguen pendientes cuestiones como el acceso a tierra, crédito, formación e innovación.