Miércoles 29 de Abril de 2026
El Consistorio de Curicó ha concedido a Miguel A. Torres las Llaves de la Ciudad, la máxima distinción ciudadana, en reconocimiento a su trayectoria y a su aportación al desarrollo del municipio y de la vitivinicultura chilena. El presidente de Familia Torres, miembro de la cuarta generación, ha recibido este homenaje en Curicó, en Chile, por su trabajo durante décadas en el territorio a través de Familia Torres y de viña Miguel Torres Chile.
La distinción tiene un valor especial para la ciudad. Según la nota difundida por la compañía, es solo la segunda vez en la historia de Curicó que se entrega este reconocimiento. El gesto municipal pone el foco en la huella que Miguel A. Torres ha dejado en la zona como enólogo y empresario español, así como en su papel en la modernización del sector y en la proyección del vino chileno fuera del país.
La llegada de Miguel A. Torres al valle de Curicó marcó un cambio en la historia vitivinícola local. Bajo su dirección, se introdujeron estándares internacionales de calidad y se impulsó la innovación tecnológica, entre ella la incorporación pionera de cubas de acero inoxidable. La empresa subraya también que su visión empresarial ayudó al posicionamiento de Chile en el escenario internacional del vino.
El reconocimiento no se limita a la actividad productiva. Familia Torres señala que el trabajo de Miguel A. Torres ha contribuido a la generación de empleo y oportunidades en la zona, a la formación de capital humano especializado, a la transferencia de conocimiento y al fortalecimiento del ecosistema vitivinícola del valle de Curicó. La compañía enmarca ese recorrido en una relación mantenida durante décadas con la ciudad y con su entorno.
Entre las iniciativas vinculadas a ese vínculo figura la Fiesta de la Vendimia de Curicó, que la empresa define como la más antigua de Chile. Según la nota, esta celebración ha reforzado la relación entre la industria del vino, la comunidad local y el territorio, y forma parte de la identidad curicana. Familia Torres y viña Miguel Torres Chile han participado durante años en ese trabajo conjunto con Curicó y su gente.
Al recoger la distinción, Miguel A. Torres afirmó: “Llevo a Curicó en el corazón, y este reconocimiento lo siento no solo como un tributo a mi trayectoria, sino como un símbolo de la historia que hemos escrito juntos. Cuando llegué a este valle, hace ya varias décadas, nunca imaginé que construiríamos un vínculo tan profundo. Si este llegara a ser uno de mis últimos viajes a esta tierra, me voy con la certeza de que el espíritu de Curicó y el cariño de su gente seguirán muy presentes en mi vida y en la de mi familia”.
Este reconocimiento se suma a la reciente Creu de Sant Jordi otorgada por la Generalitat de Catalunya. Familia Torres sostiene que ambos galardones ponen de manifiesto la trayectoria de Miguel A. Torres en el sector vitivinícola y su contribución a la modernización y proyección internacional de los vinos catalanes y chilenos.
La compañía recuerda además que su historia se remonta al siglo XVI en el Penedès y que fundó su bodega en Vilafranca del Penedès en 1870. La quinta generación trabaja en vinos de viñedos singulares y fincas históricas, viticultura regenerativa y recuperación de variedades ancestrales para adaptarse al cambio climático. Desde 2008, la lucha contra la emergencia climática forma parte de sus líneas de actuación, con medidas de adaptación y mitigación para reducir las emisiones de CO2.
Familia Torres mantiene presencia histórica en el Penedès, Conca de Barberà, Priorat y Costers del Segre, y cuenta también con viñedos y bodegas en Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas, además de en Chile y California. La empresa es miembro de las Primum Familiae Vini, asociación que reúne a doce familias centenarias elaboradoras de vino de Europa, y cofundadora de International Wineries for Climate Action y de la Asociación de Viticultura Regenerativa.