El vino, mejor que las estatinas para el corazón, según el Hospital Clínic Barcelona

Estudio de la Universidad de Barcelona y el Hospital Clínic Barcelona arroja resultados sorprendentes

Miércoles 18 de Diciembre de 2024

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Barcelona en colaboración con el Hospital Clínic Barcelona sugiere que el consumo moderado de vino puede ser más efectivo que algunos medicamentos, como las estatinas, para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Esta investigación forma parte de un análisis más amplio sobre los beneficios de la dieta mediterránea y su relación con la salud.

El estudio, que incluyó a 1.232 participantes durante un período de entre cuatro y cinco años, registró 635 incidentes cardiovasculares, entre ellos accidentes cerebrovasculares y ataques al corazón. Para determinar la cantidad de vino consumido, los participantes respondieron cuestionarios y se realizaron análisis de orina en busca de ácido tartárico, un marcador químico que permite identificar el consumo reciente de vino. Según el profesor Ramon Estruch, líder del estudio, esta metodología permitió obtener una medición más precisa de la ingesta de vino.

Los resultados mostraron una reducción del riesgo cardiovascular de hasta un 50% en aquellos que consumían de forma moderada, una cifra significativamente mayor que la alcanzada con ciertos tratamientos farmacológicos. Según Estruch, esta evidencia refuerza el papel del vino como un elemento clave dentro de un patrón alimenticio saludable, como el de la dieta mediterránea. Aunque previamente se consideraba que el consumo moderado de vino contribuía a aproximadamente el 20% de los beneficios de esta dieta, los nuevos hallazgos sugieren que el impacto podría ser mayor.

El término "moderado" en este contexto se refiere a media o una copa de vino al día. Aquellos que bebían menos de esta cantidad aún experimentaban una reducción del riesgo, aunque menor, del 38%. Sin embargo, superar la dosis diaria recomendada podría anular los beneficios potenciales y, en algunos casos, resultar perjudicial para la salud.

Los investigadores señalaron que los beneficios observados no se atribuyen únicamente al etanol presente en el vino, ya que estos efectos no se replican con otras bebidas alcohólicas. En cambio, los polifenoles, compuestos presentes en el vino y también relacionados con beneficios para el cerebro, podrían ser responsables de estos efectos. Sin embargo, esta relación no ha sido completamente confirmada.

El estudio se centró en personas mayores con alto riesgo cardiovascular que vivían en países mediterráneos, lo que limita la aplicabilidad de los resultados a otras poblaciones. Además, Estruch subrayó la importancia de considerar la edad al momento de evaluar la aceptabilidad del consumo de vino, indicando que los efectos protectores suelen observarse a partir de los 35 a 40 años. También destacó que, en el caso de las mujeres, la cantidad recomendada es la mitad de la de los hombres y que el consumo debería acompañar a las comidas.

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