La Oktoberfest de Blumenau mueve 450 millones de reales en la economía local

La mayor fiesta alemana de América extiende el negocio a hoteles, transporte y agroalimentación regional

viernes 9 de octubre de 2026

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La Oktoberfest de Blumenau mueve 450 millones de reales en la economía local

La Oktoberfest de Blumenau abrió su 41ª edición este miércoles, 7 de octubre, y mantendrá su actividad hasta el próximo 25 de octubre en el Parque Vila Germânica, en el estado brasileño de Santa Catarina. La cita, nacida en 1984, supera el perfil de una gran fiesta popular: según cifras difundidas por la Asamblea Legislativa de Santa Catarina (Alesc), mueve cerca de 450 millones de reales en cada edición y arrastra negocio para hoteles, restaurantes, transporte y proveedores agroalimentarios del Medio Valle de Itajaí.

La organización sitúa la feria como la mayor fiesta alemana de las Américas. En cuatro décadas ha reunido a más de 25 millones de visitantes. El año pasado, en su 40ª edición, registró 689.000 asistentes en los accesos, una facturación superior a 35 millones de reales y un superávit récord de 12 millones, siempre según los datos citados por la Alesc. Ese volumen de público ayuda a medir el peso económico de un evento que, durante 19 días, concentra consumo de cerveza, restauración y ocio en una sola zona de la ciudad.

Para el sector de las bebidas, la escala del festival tiene un valor añadido. La edición de este año reúne a nueve cervecerías locales y más de 130 referencias de cerveza de barril, con una oferta repartida entre varios pabellones y áreas exteriores. Esa estructura amplía los puntos de venta y puede elevar el tiempo de permanencia del visitante, un factor que suele traducirse en más consumo de cerveza y comida. También sirve de escaparate para marcas locales y para la hostelería de la región.

La principal novedad de 2026 es el Festzelt, un pabellón inspirado en las carpas de la Oktoberfest de Múnich. Tiene capacidad para unas 1.200 personas y una superficie de más de 2.200 metros cuadrados. Está situado en la parte trasera del recinto y concentra una de las grandes apuestas de esta edición: la operación gastronómica de la cervecería alemana Hofbräuhaus, que ofrece platos como currywurst, eisbein con chucrut y goulash con spätzle.

La reorganización del parque incluye además el antiguo Pabellón 4, ahora llamado Spaten Platz, con formato de taberna alemana, mesas compartidas, escenario y entreplanta para ceremonias. El recinto Galegão mantiene el servicio de cerveza en jarras de loza y acoge el Festival de Danzas Germánicas. A eso se suma el Boulevard Spaten Garten, concebido como plaza de restauración al aire libre, y el nuevo Schützen Platz, reservado para los Juegos Germánicos, con pruebas como tiro con aire comprimido, bolos, tira y afloja, cerveza en metro y carrera de sacos.

La programación cultural también gana tamaño. La organización prevé más de 90 actuaciones de danzas germánicas, cerca de 20 grupos folclóricos y bandas internacionales. Habrá ocho desfiles por la Rua XV de Novembro, con una fecha adicional el próximo 12 de octubre, coincidiendo con el festivo, además de la Oktoberfest Run, una carrera con recorridos de 3, 5 y 10 kilómetros. Seis de los 19 días tendrán entrada gratuita.

La cocina es otra de las palancas económicas del evento. El cartel supera las 150 propuestas y va desde aperitivos de 12 reales hasta un banquete típico para seis personas por 330 reales. En ese menú aparecen productos estrechamente ligados a la producción regional, como la salchicha Blumenau, el pato relleno, el codillo de cerdo y el eisbein. La organización incorpora además el Kochkäse, un queso tradicional reconocido en 2026 como patrimonio cultural inmaterial de Blumenau y de Santa Catarina, que se sirve en un punto itinerante con bacon, salchicha o dulce de leche.

Ese vínculo entre fiesta y campo tiene una traducción directa en la cadena de suministro. El Kochkäse procede de leche producida en explotaciones familiares del Valle de Itajaí. La carne de cerdo y los embutidos conectan con mataderos, granjas e industrias locales, que elevan su actividad en las semanas previas a la cita. La feria no solo vende comida y bebida al visitante final; también empuja pedidos, logística y empleo temporal en actividades muy distintas, desde la producción agrícola hasta el transporte urbano.

La alcaldía de Blumenau, que gestiona el evento, sostiene que el parque funciona como una plataforma permanente de desarrollo regional. En esa línea, recuerda que la Oktoberfest fue elegida en 2025 como mejor evento turístico de Santa Catarina y que este año se ha optado por ampliar la oferta para repartir mejor los flujos de público. La organización también ha reforzado los puntos de agua filtrada gratuita y ha incluido opciones sin gluten, sin lactosa y sin carne.

La feria opera además como puerta de entrada al llamado Valle Europeo, una zona en la que conviven pequeñas propiedades familiares, agroindustrias y actividades ligadas al medio rural. Esa conexión entre ciudad, restauración y producción agraria ayuda a explicar por qué una fiesta cervecera puede tener un efecto mucho más amplio en la economía local que el que sugieren las cifras de taquilla.

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