El consumo de cerveza en Chequia cae a su nivel más bajo registrado
Sigue muy por encima de la media europea, pese a una caída ligada a hábitos más moderados
jueves 8 de octubre de 2026

El consumo de cerveza en Chequia cayó en 2025 a 121 litros por habitante, el nivel más bajo desde que la patronal del sector elabora esta estadística. La cifra, facilitada por la asociación checa de cerveceras y malterías, queda casi un 24% por debajo de los cerca de 159 litros por persona registrados en 2007. Pese a esa bajada, el país sigue muy por encima de la media de la Unión Europea, situada en 67 litros anuales por habitante.
Los datos más recientes de Eurostat confirman que la corrección no se limita al consumo. Las cerveceras de la UE produjeron en 2025 un total de 34.400 millones de litros, menos que un año antes. Alemania siguió como primer productor con amplia ventaja, por delante de España y Polonia. En Chequia, las fábricas elaboraron en 2025 casi 2.000 millones de litros, lo que equivale al 5,8% del volumen comunitario, de acuerdo con la patronal.
Tomáš Slunečko, director ejecutivo del Český svaz pivovarů a sladoven, vincula este cambio a una pauta de consumo más moderada. A su juicio, muchas personas reducen la ingesta de alcohol, buscan una vida más activa y prestan más atención a la salud. También atribuye parte de la evolución a un relevo generacional: los consumidores más jóvenes piden más variedad y prueban con más frecuencia cervezas con sabores, sin alcohol o artesanas en lugar del lager tradicional.
La serie que maneja la asociación dibuja una caída prolongada. En torno a 2010, el consumo ya había bajado de los 150 litros por habitante, y antes de la pandemia se movía alrededor de los 140. La covid aceleró esa tendencia y el repunte visto en 2022 duró poco, de modo que en menos de dos décadas el consumo acumuló una reducción próxima a una cuarta parte.
Petr Dvořák, director general de Budějovický Budvar, sostiene que una parte de los clientes bebe menos, pero elige mejor. En su opinión, las cervezas de gamas de precio más altas sufren menos la bajada, una pauta que también observa en otros países europeos. Ese movimiento apunta a un traslado de parte del gasto desde el volumen hacia productos con mayor valor por unidad.
La evolución se produce en un país con más de mil años de tradición cervecera. La primera referencia escrita a la elaboración de cerveza en territorio checo data de 1088. En 1842, el maestro cervecero Josef Groll elaboró en Plzeň la primera partida de lager clara de tipo pilsner, un estilo que después se extendió por muchos mercados. Desde 2008, la Cerveza Checa cuenta además con indicación geográfica protegida en la UE.
Para el sector de bebidas, la bajada en un mercado tan ligado a la cerveza puede tener efectos más amplios si esta pauta se afianza. Un consumidor más moderado y más abierto a referencias sin alcohol, con sabores o de elaboración artesana puede empujar a fabricantes y distribuidores a ajustar surtidos, capacidad productiva y canales de venta para depender menos del volumen tradicional.