Barceló Funchal Oldtown incorpora una obra de Vilma Florença en su restaurante principal
A Ilha recupera la tradición del bordado de Madeira en un edificio que albergó una antigua fábrica
jueves 8 de octubre de 2026

Barceló Funchal Oldtown ha incorporado este jueves, 8 de octubre, una obra de la artista madeirense Vilma Florença en Noz, el restaurante principal del hotel, situado en el centro histórico de Funchal. La pieza, titulada A Ilha, recupera para ese espacio una parte de la historia del inmueble, ya que uno de los edificios que integran el establecimiento albergó en el pasado una fábrica de bordados.
La incorporación de la obra sitúa el bordado de Madeira en uno de los lugares centrales del hotel y lo acerca tanto a huéspedes como a visitantes. La empresa explica que la iniciativa busca estrechar la relación del establecimiento con la cultura local mediante la presencia de una creadora de la isla en un espacio de uso diario.
A Ilha es una pieza de gran formato concebida como una interpretación personal de Madeira. Florença afirma que no quiso reproducir un paisaje concreto, sino construir un recorrido por la isla a través de materiales, volúmenes y referencias visuales. La composición parte de la laurisilva y del bosque de Fanal, pasa por jardines y vegetación, incorpora la presencia de las montañas y termina en el mar. También aparecen elementos muy ligados al territorio, como la calçada y las levadas.
Las levadas recorren la obra de un extremo a otro y toman forma mediante el bordado de Madeira. En esa parte de la pieza hay también un componente familiar. La artista explica que los motivos florales y las vides proceden del archivo de su tía abuela, que trabajó como bordadora durante toda su vida. Florença conservó esos dibujos durante años hasta incorporarlos a esta obra. “A Ilha terminó reuniendo mucho más que un paisaje: entrelaza la naturaleza de Madeira, el legado construido por el ser humano y una memoria familiar que también forma parte del patrimonio de la isla”, afirma la artista.
La obra funciona además como homenaje a las bordadoras que desarrollaron este oficio desde sus hogares durante generaciones. Ese trabajo doméstico tuvo un papel importante en la construcción de la identidad cultural de Madeira y forma parte de la memoria material de la isla. La elección de A Ilha para un edificio vinculado en su pasado a una fábrica de bordados enlaza esa herencia con un uso actual ligado a la hostelería y la restauración.
En el plano técnico, Florença trabaja con lana de oveja como material principal. Para dar forma a la pieza emplea ganchillo, nudo de esmirna, conocido también como latch hook, y manipulación libre de fibras, con el fin de crear distintas densidades y relieves. El bordado de Madeira aparece sobre lino belga, lo que genera un contraste entre la finura del hilo y una base de mayor cuerpo. La artista concede al color un papel central: los verdes remiten a la laurisilva y a la vegetación; los rosas y lilas evocan flores y jardines, y los blancos y azules remiten al cielo y al Atlántico.
“Más que reproducir lo que vemos, quise transmitir cómo se siente y se vive el paisaje”, explica Florença. Esa intención se traslada también a la forma de contemplar la obra. Vista desde lejos, A Ilha se presenta a través del color y del volumen; de cerca aparecen texturas, puntos y pequeños detalles repartidos en varias capas. La artista sostiene que quien conoce Madeira puede reconocer escenas y recuerdos, mientras que quien visita la isla por primera vez puede encontrar en la pieza una primera aproximación a su diversidad.
La instalación de la obra en Noz introduce además una relación directa entre arte y gastronomía dentro del hotel. Florença considera que la presencia de artistas y artesanos locales en espacios de este tipo permite ir más allá de una función decorativa. A su juicio, un hotel puede servir también para comprender mejor el lugar que se visita. En esa misma línea, Barceló Funchal Oldtown presenta la incorporación de A Ilha como parte de una propuesta vinculada a la identidad de Madeira.
El hotel forma parte de Barceló Hotel Group, división hotelera del Grupo Barceló. La compañía informa de que fue fundada en 1931 en Mallorca y sigue en manos de la familia Barceló. Añade que es el segundo grupo hotelero de España por número de habitaciones y que gestiona 288 hoteles con más de 65.000 habitaciones en 30 países de Europa, América, África y Oriente Medio. También opera en Estados Unidos a través de Crestline Hotels & Resorts y cuenta con una plantilla de más de 40.800 profesionales.
Con la entrada de A Ilha en Noz, el establecimiento incorpora a su actividad diaria una obra que une paisaje, memoria familiar y tradición artesanal de Madeira en uno de sus espacios principales.