Galicia cierra la mayor vendimia de su historia con más de 80 millones de kilos
Rías Baixas aporta casi el 60% de una cosecha que rebasa el anterior máximo gallego
lunes 28 de septiembre de 2026

Galicia ha cerrado la vendimia de 2026 con más de 80 millones de kilos de uva en sus cinco denominaciones de origen, la cifra más alta de su historia. El balance de los consejos reguladores, conocido este lunes, 28 de septiembre, sitúa en 77,54 millones los kilos recogidos hasta el pasado 25 de septiembre. A esa cantidad se añaden entre dos y tres millones que seguían pendientes en Rías Baixas, sobre todo por falta de cuadrillas.
Con ese volumen, la comunidad rebasa el anterior máximo, fijado en 2011 con 77,8 millones de kilos. La diferencia se concentra en el tramo final de la campaña y vuelve a situar a Galicia en un nivel de producción poco habitual dentro de su modelo vitícola, más orientado a variedades propias que al volumen.
Rías Baixas reúne la mayor parte de la cosecha con 46 millones de kilos, cerca del 60% del total gallego. Después figuran Ribeiro, con 9,34 millones; Monterrei, con 8,79; Valdeorras, con 8,01; y Ribeira Sacra, con 5,40. La denominación pontevedresa aún tenía fruta sin recoger al cierre del balance, de modo que su cifra final quedará por encima de la anotada hasta ese momento.
Los datos de los consejos reguladores también muestran una mejora en las cuatro denominaciones del interior respecto a 2025. Ribeiro pasa de 8,12 a 9,34 millones de kilos. Valdeorras suma alrededor de medio millón. Monterrei añade unos 700.000 kilos y Ribeira Sacra ronda 800.000 más. En el caso de Monterrei, 2026 pasa a ser su mejor campaña desde que existe la denominación. Su única gran interrupción reciente llegó en 2017, cuando las heladas recortaron casi un 50% de la cosecha.
Cada zona llegaba a esta vendimia con referencias distintas. Rías Baixas había anotado su máximo en 2025 con 47,51 millones de kilos. Valdeorras lo había hecho en 2024 con 8,25 millones, Ribeira Sacra en 2019 con 7,26 y Ribeiro en 2005 con 22 millones. Ese último dato ayuda a medir el cambio del mapa productivo gallego. Durante buena parte del siglo XX, Ribeiro fue la denominación con más volumen. Ahora, seis de cada diez kilos salen de Rías Baixas.
El sector vincula ese cambio a la reestructuración del viñedo y a la prioridad dada a variedades autóctonas como albariño, godello y mencía frente a otras autorizadas, entre ellas palomino y garnacha, que durante décadas aportaron más kilos. El resultado ha sido un reparto distinto del viñedo y una mayor identificación de Galicia con vinos apoyados en esas variedades.
La campaña de 2026 comenzó el 12 de agosto, casi un mes antes de lo tradicional. Ese adelanto se interpreta en el sector como otra señal del efecto del cambio climático sobre el calendario vitícola. Los profesionales con más años en el campo recuerdan que el final de la vendimia coincidía antes con el inicio de la recogida de blancas tardías y de buena parte de las tintas. En esta ocasión, a finales de septiembre quedaban sobre todo parcelas sueltas, racimos tintos de maduración lenta y uvas destinadas a vinos de vendimia tardía, que pueden esperar hasta noviembre si el tiempo acompaña.
Para las bodegas y para el mercado del vino en España, una cosecha de este tamaño puede traducirse en más oferta en los próximos meses, aunque el efecto final dependerá del rendimiento en bodega y de la salida comercial. También obliga a concentrar en menos tiempo la entrada de uva, la elaboración y la organización de la mano de obra. El hecho de que la campaña empiece cada vez antes añade presión sobre esa planificación.
Galicia reúne cinco denominaciones de origen y una parte relevante del empleo agrario de muchas comarcas depende del viñedo y de las bodegas. Por eso, la evolución de la vendimia se sigue con atención dentro del sector del vino español, tanto por el volumen alcanzado como por lo que indica sobre la adaptación de las zonas productoras a un calendario cada vez más adelantado.
Los consejos reguladores completarán el cierre oficial de la campaña en las próximas semanas, mientras permanecen en las cepas algunas uvas de maduración tardía.