Miércoles 19 de Agosto de 2026
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Una reforma doméstica en Bicester, en el condado inglés de Oxfordshire, ha terminado con una invitación a cerveza pendiente desde hace 55 años. Ellie Mead ha recibido una pinta gratis después de encontrar en la pared de su casa un penique de 1945 sujeto con cinta a una tarjeta de visita en la que aparecía el nombre de David Judd y una promesa escrita a mano: “una pinta de la mejor cerveza si se devuelve el penique”.
El hallazgo se produjo este miércoles, 19 de agosto, cuando la pareja de Mead tiraba un tabique durante unas obras en la vivienda. La propia Mead relató que la moneda salió disparada por la habitación junto a un pequeño trozo de papel. “Salió esta monedita volando por la habitación con un trocito de papel”, contó. “La estaba mirando y pensé que no esperaba ver algo así”.
La tarjeta permitía identificar al autor del escondite. Mead recurrió a Facebook para intentar localizarlo o encontrar a algún familiar y dio con Helen Russell, hija de Judd. Russell explicó que su padre tiene ahora 92 años, vive en Devon y estaba dispuesto a cumplir la oferta que dejó escrita en 1971.
Según relató Russell, Judd trabajó como electricista y solía dejar monedas ocultas en distintas casas de Bicester mientras hacía instalaciones. En algunos casos lo hacía en inmuebles en los que trabajaba como contratista, y en el caso de la vivienda de Mead, además, había vivido allí. Russell aseguró que todo empezó como una broma de su padre, una manera de dejar constancia de su paso por el lugar con un mensaje sencillo: “He estado aquí”.
La hija del antiguo electricista añadió que su padre nunca había tenido antes a nadie que reclamara la cerveza prometida y que recibió la noticia con entusiasmo. También contó que existen más monedas escondidas en otros puntos de la localidad, aunque él no ha querido revelar dónde están exactamente.
La historia no acabó con la localización del autor del mensaje. En una entrevista radiofónica, Russell devolvió el penique a Mead para que la moneda siguiera en la casa y, en palabras de ambas, la historia pudiera continuar. La pieza, por tanto, no cambia de manos de forma definitiva, aunque la promesa sí se ha cumplido.
Los descubridores ya han recibido el valor de una pinta de cerveza y tienen intención de gastarlo en un pub de Bicester que en otro tiempo regentó el padre de David Judd. El pago cierra un compromiso escrito en la parte trasera de una tarjeta escondida dentro de una pared en 1971 y recuperada más de medio siglo después por azar, durante una obra rutinaria.
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