Lunes 03 de Agosto de 2026
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La Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte ha cerrado la campaña con 7,5 millones de kilos de producto certificado, repartidos entre 5 millones de kilos de cereza y 2,5 millones de picota. El Consejo Regulador califica el balance de “muy positivo” y precisa que las cifras están por encima de las de la campaña anterior.
El presidente del Consejo Regulador, José Antonio Tierno, afirma que la campaña “ha cumplido expectativas” tanto por volumen como por calidad. También subraya el “alto volumen de producto comercializado, sobre todo a nivel europeo”, junto con la calidad de las cerezas y picotas certificadas.
Tierno añade que esta ha sido la primera campaña que ha contado de principio a fin con las nuevas variedades de cereza Burlat, Van y Lapins, incorporadas al pliego de condiciones el pasado 2025. A su juicio, disponer de más fruta certificada ha permitido alargar la presencia del producto en el mercado, aunque también ha tenido un efecto sobre los precios. “Contar con más fruta certificada ha sido un aspecto muy positivo para la DOP porque nos ha permitido disponer de producto de manera más prolongada en el mercado, aunque también ha provocado que el precio de venta ha sido menor que en la campaña anterior”, señala.
La entidad atribuye la buena cosecha a unas condiciones meteorológicas “razonablemente buenas” en los últimos meses. Tierno explica que, salvo un episodio de lluvias al inicio de la recogida de cereza y otro de granizo al final de la campaña, el clima ha respetado la cosecha. El presidente sostiene que el desarrollo normal de la campaña ha permitido que el trabajo de los agricultores durante meses llegara “a buen puerto”.
La campaña ha tenido además un valor simbólico para la DOP Cereza del Jerte, que cumple 30 años desde el inicio de su actividad certificadora. El Consejo Regulador recuerda que su sello avala el origen del producto y su selección dentro de la demarcación.
Tierno considera que mantener durante tres décadas esa actividad en un mercado “tan competitivo” supone “una hazaña”. En su opinión, la certificación es la vía que permite al consumidor tener la garantía de que el producto se ha obtenido bajo determinadas condiciones culturales, medioambientales y económicas.
El presidente del Consejo Regulador vincula también la actividad de la DOP con el territorio. Sostiene que su trabajo contribuye a fijar población, generar empleo, preservar el paisaje y mantener la identidad cultural de la zona. Por eso, reclama un mayor impulso de la Unión Europea para la promoción de los productos con denominación de origen.
La DOP Cereza del Jerte explica que las cerezas y picotas certificadas se cultivan en montaña y mediante prácticas tradicionales, en muchos casos dentro de explotaciones familiares. De las más de cien variedades de cereza y picota existentes, solo ocho están amparadas por su sello de calidad.
Entre ellas, la entidad pone el foco en la picota, a la que presenta como un producto propio del Valle del Jerte y su entorno. Según detalla, se distingue por no tener pedúnculo, o rabito, y por un calibre menor que el de otras cerezas, rasgos que, a juicio del Consejo Regulador, contribuyen a un sabor más dulce y una textura más crujiente.
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