Miércoles 01 de Julio de 2026
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España ha consolidado su posición como potencia agroalimentaria, pero el siguiente paso para ganar presencia exterior pasa por vender también la tecnología que sostiene esa industria. Esa es la idea que plantea María Naranjo, directora de Industria Agroalimentaria de ICEX, al defender que la innovación foodtech debe traducirse en una ventaja real para competir en mercados internacionales.
Naranjo sostiene que España es reconocida sobre todo por su industria alimentaria, más que por las tecnologías que han permitido ese liderazgo. Aun así, aprecia un interés cada vez mayor por los procesos y desarrollos que han impulsado a sectores como el hortofrutícola o el cárnico hasta niveles altos de eficiencia y productividad.
A su juicio, uno de los principales valores de las empresas españolas está en su capacidad para adaptar sus propuestas a necesidades muy concretas, incluso cuando trabajan en entornos productivos muy distintos. Esa flexibilidad, afirma, puede ser una baza para ampliar la presencia exterior de la tecnología agroalimentaria española.
La responsable de ICEX identifica varias barreras para esa internacionalización. Entre ellas cita la transferencia tecnológica y la protección de la propiedad intelectual. También señala que los modelos de innovación abierta, habituales en países como Estados Unidos o Israel, tienen menos implantación en la Unión Europea, lo que a su entender limita la colaboración y la inversión.
A esa situación se añade, según explica, la incertidumbre regulatoria, que en algunos casos genera desconfianza entre inversores y grandes corporaciones. Naranjo añade además que el tamaño reducido de muchas empresas complica su capacidad para asumir proyectos complejos y responder a las exigencias de los mercados internacionales.
En cuanto a los destinos prioritarios, la directora de Industria Agroalimentaria de ICEX sitúa el foco en mercados con industrias agroalimentarias consolidadas y con interés en mejorar su competitividad y sostenibilidad. En ese grupo incluye América, Europa, el Mediterráneo y el norte de África.
Dentro de esa estrategia, Alimentaria FoodTech celebrará su próxima edición del 6 al 8 de octubre en Fira de Barcelona. La organización señala que el salón, centrado en tecnología aplicada a la industria alimentaria, reunirá propuestas vinculadas a automatización, ingredientes, digitalización e inteligencia artificial. Según indican los impulsores del encuentro, la cita trabaja con colaboradores como ICEX o amec para atraer visitantes con proyectos reales de inversión en innovación.
Sobre las áreas del ecosistema español con más proyección exterior, Naranjo no limita el potencial a un único segmento. En su análisis, sobresalen varias líneas de actividad. Entre ellas menciona las soluciones dirigidas a mejorar la eficiencia de la cadena alimentaria, una cuestión que considera especialmente relevante por la presión económica que soportan las empresas.
También apunta al desarrollo de nuevos ingredientes capaces de optimizar la experiencia del consumidor o de alargar la vida útil de los alimentos. A su entender, estas propuestas responden a una demanda al alza por parte de grandes corporaciones alimentarias.
La inteligencia artificial ocupa igualmente un lugar central en esa proyección exterior. Naranjo considera que su aplicación tanto en los procesos productivos como en la relación con el cliente abre nuevas oportunidades para el crecimiento internacional de las empresas españolas del ámbito foodtech.
A medio plazo, la directiva de ICEX cree que España necesita una estrategia clara y focalizada para consolidarse como referente internacional en innovación agroalimentaria. En su diagnóstico, el ecosistema español cuenta con startups, centros tecnológicos, universidades y grandes empresas repartidas por todo el territorio, pero esa descentralización provoca solapamientos y proyectos con poca dimensión.
Por eso defiende una mayor coordinación entre los distintos actores, con visión estratégica y capacidad de escala. Ese avance, afirma, es necesario para que la innovación tecnológica pase de ser un activo industrial a convertirse en una herramienta efectiva de posicionamiento exterior para el sector agroalimentario español.
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