Equalitas convierte a Italia en referencia del vino sostenible
La certificación suma 12 millones de hectolitros y gana terreno fuera del país ante el endurecimiento contra el greenwashing
miércoles 13 de mayo de 2026

Italia ha consolidado una posición de referencia en la certificación de sostenibilidad del vino con Equalitas, un estándar impulsado por Federdoc que ya suma 12 millones de hectolitros certificados, cerca del 20% de la producción nacional. La organización sostiene que el sistema permite verificar de forma real las prácticas ambientales, sociales y económicas de bodegas y territorios, con controles realizados por entidades acreditadas y con apoyo técnico y científico.
Riccardo Ricci Curbastro, presidente de Equalitas, explica que el sector vitivinícola italiano se adelantó a las exigencias del mercado al incorporar criterios de sostenibilidad junto a las denominaciones de origen. Según su visión, no basta con acreditar el origen o la tradición de un vino; también hay que demostrar cómo se produce y qué impacto tiene su elaboración. Esa lógica ha llevado a construir un modelo que combina normas, auditorías y revisión continua de los criterios.
Equalitas informa de 490 unidades operativas certificadas, 346 de ellas por razones sociales, con una facturación asociada de 6.600 millones de euros. El sistema cuenta además con 17.000 etiquetas aprobadas bajo las marcas Sustainable Winery y Sustainable Wine, y con 675 empresas agrícolas integradas en la cadena, junto a 4.406 hectáreas de viñedo. Entre las herramientas aplicadas figura el módulo DpS, usado por ahora en el Consorzio Vino Nobile di Montepulciano Docg, que permite seguir y medir actividades vinculadas al medio ambiente en todo el territorio.
La certificación también se ha ampliado a otras fases del trabajo en el viñedo. Equalitas ha puesto en marcha módulos para viveristas y para prestadores de mano de obra, con el objetivo de ordenar procesos que influyen en la producción final del vino. La entidad afirma que estas herramientas ayudan a reforzar la profesionalización del sector y a dar más garantías a compradores y distribuidores.
El interés por este modelo no se limita a Italia. Equalitas recibe peticiones desde Francia, Alemania, Grecia, Brasil y Rumanía, y asegura que más de 406 organizaciones han solicitado ofertas, con 56 contratos ya firmados. Para Ricci Curbastro, esto sitúa al estándar como una referencia en estudios y consultas internacionales sobre sostenibilidad vitivinícola.
La presión regulatoria en Europa también impulsa este tipo de certificaciones. La nueva directiva contra el greenwashing limita el uso de mensajes ambientales genéricos sin pruebas verificables y endurece las sanciones cuando no existe respaldo documental. En ese escenario, Equalitas defiende que una etiqueta certificada permite comunicar prácticas ambientales y sociales con mayor seguridad jurídica.
El sistema tiene además una lectura comercial. La organización señala que los mercados con monopolios públicos y las grandes cadenas de distribución prestan atención a estos sellos a la hora de comprar vino. En países como Suecia, donde la venta está controlada por el Estado, las etiquetas italianas certificadas ya tienen presencia en los lineales.
Ricci Curbastro insiste en que la etiqueta funciona como garantía para el consumidor porque cada diseño debe ser aprobado antes de su uso. Equalitas presenta ese control previo como una forma de evitar mensajes engañosos sobre sostenibilidad en un sector donde la presión regulatoria va en aumento y donde la trazabilidad pesa cada vez más en las decisiones de compra.