KPMG advierte que la viabilidad del vino australiano peligra por exceso de oferta y deudas
Un reciente informe de la auditora internacional recomienda fusiones y ventas de bodegas para priorizar la liquidez
jueves 11 de septiembre de 2025

El informe “Australian wine industry insights”, publicado el martes, 9 de septiembre, por la auditora internacional KPMG analiza la situación actual del sector vitivinícola en Australia. El documento señala que la industria del vino en el país atraviesa un periodo complicado, marcado por precios bajos, exceso de oferta y dificultades para equilibrar la producción con la demanda.
Uno de los principales problemas identificados es la presión sobre los precios de la uva y el vino a granel. Aunque se esperaba que la reapertura del mercado chino tras el levantamiento de los aranceles a las exportaciones australianas ayudara a corregir el desequilibrio entre oferta y demanda, el efecto ha sido limitado. En 2025, la vendimia alcanzó 1,57 millones de toneladas, una cifra inferior a la media de los últimos diez años, que ronda los 1,71 millones. Sin embargo, no se prevén cambios en los precios de la uva. A pesar de la reducción en la producción, persiste un excedente de vino tinto, lo que ha provocado que los precios sigan bajando y se sitúen en niveles históricamente bajos para variedades como Shiraz, Cabernet Sauvignon y Merlot.
El informe explica que esta situación tiene raíces en decisiones tomadas en los años noventa. En esa época, incentivos fiscales y la expansión de grandes bodegas llevaron a un aumento considerable de nuevas plantaciones. Aunque el ritmo de nuevas plantaciones disminuyó después de 1998, durante muchos años las superficies arrancadas no superaron a las nuevas. Tras la crisis financiera mundial de 2008, ya se advertía sobre un exceso estructural de uvas y vino que dañaba la rentabilidad y el valor de marca australiano. La entrada del mercado chino en la década siguiente retrasó los ajustes necesarios al absorber parte del excedente.
La pandemia agravó estos problemas. China impuso aranceles elevados al vino australiano y el consumo mundial de vino tinto descendió. Esto provocó que el ratio entre existencias y ventas alcanzara un máximo histórico en 2022: había suficiente vino tinto almacenado para cubrir más de un año completo de ventas nacionales. En 2023, el excedente equivalía al triple del volumen anual que China compraba antes de los aranceles.
La viabilidad económica está en entredicho para muchos productores. Las regiones frías o templadas suelen obtener mejores precios por tonelada que las zonas cálidas del interior. Sin embargo, el exceso de vino sin vender en las regiones premium presiona a la baja los precios en las zonas comerciales más grandes. En los últimos cuatro años hasta 2025, el precio medio de la uva tinta ha caído cada año en estas regiones cálidas y no se esperan cambios para 2026. Muchos viticultores no han encontrado comprador para su cosecha y han optado por dejarla sin recoger o tirarla al suelo, lo que implica pérdidas económicas directas.
Algunos productores han solicitado ayudas públicas para eliminar uvas tintas o replantar variedades blancas o cultivos alternativos. Sin embargo, experiencias pasadas como el programa de arranque subvencionado de 1986 no son vistas con buenos ojos dentro del sector.
El informe subraya que ni bodegas ni viticultores pueden permitirse mantener esta situación indefinidamente. Los productores siguen suministrando uvas aunque no sea rentable y las bodegas necesitan seguir siendo competitivas sin incentivar a sus proveedores.
Australia carece aún de una estrategia clara para ajustar su capacidad productiva a la demanda real por variedad y región. Además, otros países productores también sufren problemas similares, lo que mantiene bajos los precios internacionales.
KPMG recomienda a las empresas del sector revisar sus expectativas sobre precios del vino a granel y priorizar la liquidez para afrontar pagos y obligaciones financieras. Es importante que los viticultores mantengan una comunicación fluida con las bodegas sobre contratos y necesidades futuras para anticipar posibles cambios en las variedades demandadas.
La gestión eficiente de activos y costes es fundamental para maximizar el rendimiento económico. Se aconseja realizar previsiones detalladas para tomar decisiones informadas sobre producción y ventas. Los bancos están atentos a la caída del valor del inventario y pueden restringir nuevos créditos o exigir reducción de deuda si detectan riesgos financieros.
Para muchas empresas familiares —que representan cerca del 60% del sector— puede ser conveniente plantearse una venta o fusión ante la falta de relevo generacional o dificultades económicas. El interés inversor privado podría facilitar operaciones corporativas y acelerar una recuperación del mercado mediante consolidaciones empresariales.
Por último, KPMG recuerda que si las dificultades financieras se agravan hasta resultar insostenibles, conviene considerar opciones como la administración voluntaria antes de agotar todos los recursos disponibles. Esta medida puede permitir reestructurar el negocio y buscar soluciones antes de llegar a una situación irreversible.
El informe concluye que el sector vitivinícola australiano debe adaptarse a un entorno cambiante mediante una gestión prudente, diálogo entre actores clave y apertura a nuevas fórmulas empresariales para asegurar su futuro.
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| (PDF)Australian Wine Industry Insights September 2025 |