Los Altares de Marqués de Cáceres logra el premio al mejor vino blanco de España

La bodega lo presenta como un blanco de guarda de Rioja criado en barrica

jueves 15 de octubre de 2026

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Bodegas Marqués de Cáceres comunicó este jueves, 15 de octubre, que Los Altares 2016 ha recibido el premio al Mejor Vino Blanco de España 2026. El director general de la compañía, David Losantos, recogió el galardón en el acto de los Premios Alimentos de España, presidido por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.

La bodega interpreta este reconocimiento como un respaldo a una referencia con la que busca situarse entre los grandes vinos españoles. También lo vincula al papel de Rioja en la elaboración de blancos de guarda, una categoría en la que la capacidad de evolución en botella, la estructura y la definición del origen tienen un peso especial.

Los Altares 2016 se elabora, de acuerdo con la información facilitada por la empresa, a partir de viuras viejas y de variedades blancas minoritarias procedentes de viñedos de altura. La casa añade que el vino pasa por fermentación y crianza en barrica, además de un afinado posterior, un proceso con el que persigue mayor complejidad y una evolución más larga.

En este tipo de elaboraciones, la altitud suele favorecer una maduración más pausada y una mejor conservación de la acidez. A eso se suma el trabajo con barrica, habitual en blancos de guarda cuando se busca aportar volumen, estructura y una integración más profunda del conjunto. La combinación de esos factores ayuda a explicar por qué algunas bodegas apuestan por blancos pensados para desarrollarse con el tiempo y no solo para un consumo inmediato.

Marqués de Cáceres presenta Los Altares 2016 como una lectura contemporánea de los blancos de guarda históricos de Rioja. La firma sostiene que el vino mantiene el vínculo con su origen y con la tradición de la zona, al tiempo que aspira a ocupar una posición de alta gama dentro del mercado español.

La bodega añade que el equilibrio entre volumen, frescura, estructura y longitud forma parte de la identidad de esta etiqueta. Con ese perfil, la compañía defiende que un gran vino blanco no tiene por qué responder solo al modelo de vino joven, ligero o afrutado, sino que también puede apoyarse en la crianza, la profundidad y la capacidad de evolucionar con el paso del tiempo.

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