Treasury Wine Estates cierra ventas de marcas y activos por 50 millones de dólares australianos

La desinversión forma parte del plan Ascent, centrado en costes, producción y cartera en Estados Unidos

jueves 15 de octubre de 2026

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Treasury Wine Estates, uno de los mayores grupos vinícolas internacionales y propietario de marcas como Penfolds, confirmó este jueves, 15 de octubre, desinversiones por unos 50 millones de dólares australianos en pleno ajuste de su cartera y de su capacidad productiva en Estados Unidos. La compañía, con sede en Melbourne, comunicó además que el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2027 se ha desarrollado en línea con su plan interno y que su negocio de vinos de alta gama en Estados Unidos suma ya tres trimestres seguidos de mejora en las ventas de los distribuidores a sus clientes.

La empresa precisó que ese importe de unos 50 millones de dólares australianos corresponde a ventas de marcas y activos cerradas hasta la fecha. Entre ellas figuran Seppelt, varios viñedos y Rosemount, operación esta última anunciada esta misma semana. TWE añadió que está ultimando otras desinversiones y que espera firmarlas antes del cierre del primer semestre fiscal. La cifra comunicada no equivale a ingresos por venta de vino y la compañía tampoco la presentó como efectivo ya cobrado en su totalidad.

El movimiento forma parte del plan Ascent, la reorganización con la que el grupo busca simplificar su estructura, reasignar capital y ajustar su red industrial a la demanda prevista. Ese programa contempla cambios en marcas y activos, en la organización y en la cadena de suministro, además de un recorte anual de 100 millones de dólares australianos en gastos que, según la empresa, debe completarse en el ejercicio fiscal 2029. Para el ejercicio 2027, TWE afirmó que ya ha puesto en marcha iniciativas con un efecto previsto de 40 millones.

La actualización llega después de un ejercicio 2026 complicado para el grupo. El presidente, John Mullen, atribuyó ese deterioro a tres factores principales: el debilitamiento del consumo de bebidas alcohólicas por cambios estructurales y por la presión del coste de la vida, la quiebra de RNDC, su mayor distribuidor en Estados Unidos, y el cambio en las grandes comidas de empresa y banquetes en China, que afectó a Penfolds. A ello se sumaron, según la compañía, ventas paralelas no autorizadas hacia China y las medidas adoptadas por TWE para proteger sus marcas y sus canales de distribución, con el consiguiente aumento de inventarios.

En el ejercicio 2026, los ingresos netos por ventas cayeron un 13%, hasta 2.600 millones de dólares australianos. El margen EBITS se redujo al 19,2%, siete puntos menos que un año antes, y el beneficio operativo EBITS bajó un 36,1%, hasta 492,3 millones. El beneficio neto después de impuestos, antes de partidas materiales, se situó en 275,3 millones, un 41,5% menos. Además, la empresa registró unas pérdidas netas estatutarias de 1.100 millones de dólares australianos por un deterioro contable, sin salida de caja, de activos en Estados Unidos. La rentabilidad sobre el capital empleado cayó al 7,9%.

Ese empeoramiento llevó al consejo a mantener suspendido el dividendo. La dirección sostiene que su prioridad inmediata es bajar el apalancamiento y recuperar margen para invertir. En el primer trimestre del ejercicio 2027, la ratio de deuda neta sobre EBITDAS se redujo a 2,7 veces, frente a las 2,8 veces comunicadas al cierre del ejercicio 2026. El objetivo sigue siendo dejar esa ratio por debajo de dos veces al final del ejercicio 2028, y la empresa aclaró que esa previsión no incorpora el posible efecto adicional de futuras ventas de activos.

En el plano comercial, TWE aseguró que sus “power brands” y sus marcas regionales mantienen una evolución favorable. En China, las ventas de Penfolds desde distribuidores a clientes avanzaron algo por encima de lo previsto en el trimestre, impulsadas, según la empresa, por una mejor demanda del consumidor, por una base comparativa más baja y por nuevas acciones para desviar producto paralelo a canales autorizados. En Australia, la mejora de las marcas prioritarias estuvo liderada también por Penfolds, con un mejor comportamiento en el comercio independiente.

En Estados Unidos, la compañía dijo que las ventas de sus marcas prioritarias y regionales se reforzaron en el trimestre, con DAOU, Frank Family Vineyards y Matua entre las referencias con mejor evolución. TWE remarcó que su cartera de vinos de alta gama en ese país suma tres trimestres consecutivos de aumento en esas ventas de salida. No publicó, sin embargo, tasas comparables ni importes que permitan medir con precisión la magnitud de esa mejora. La empresa sí sostuvo que la evolución va por delante del mercado en ese segmento y que el reajuste de la cartera hacia vinos de mayor precio empieza a dar resultado, mientras las gamas comerciales pierden peso.

Los datos del ejercicio 2026 muestran esa diferencia entre bloques de producto. Penfolds aumentó sus ventas de salida un 13,6%, DAOU un 5% y Matua un 7,4%. Las marcas regionales del porfolio estadounidense subieron un 2,2% y las australianas un 2,1%. En cambio, el conjunto de marcas no prioritarias retrocedió un 14,3%. TWE señaló que sus marcas prioritarias aportan ya la mayor parte del valor del negocio: el 55% de los ingresos netos por ventas y el 71% del beneficio bruto, con solo el 27% del volumen.

Otro frente abierto está en la cadena de suministro de Estados Unidos. La empresa comunicó en agosto medidas para adaptar su producción a unas perspectivas de demanda más bajas que las previstas hace unos años. Entre ellas figuran la reducción de la uva comprada a viticultores, dejar parcelas sin cultivar temporalmente, recortar capacidad de elaboración y vender activos sobrantes. El grupo añadió que ya ha empezado a reducir el tamaño de la cosecha 2026 mediante una menor entrada de uva.

De forma paralela, TWE mantiene una revisión estratégica y operativa de su negocio en Estados Unidos con apoyo de asesores externos. El análisis abarca la cartera de marcas, el modelo operativo y la base de activos, con el objetivo de mejorar la rentabilidad para el accionista. La compañía prevé terminar esa revisión dentro del actual ejercicio fiscal y comunicar entonces sus decisiones.

La transición pendiente tras la quiebra de RNDC también sigue en marcha. Sam Fischer, consejero delegado desde el 27 de octubre de 2025, afirmó que los mercados estadounidenses que aún dependían de ese distribuidor cambiarán este mismo mes y que el proceso se está desarrollando con una alteración mínima de la actividad. La empresa añadió que la cobertura de inventario en clientes bajó durante el trimestre tanto en China como en Estados Unidos y que mantiene el calendario previsto para volver a niveles objetivo.

Para el ejercicio 2027, TWE reiteró que espera un EBITS al menos equivalente al de 2026, con una mayor aportación de la segunda mitad del año, en torno al 55% del total. También mantiene como meta a largo plazo un margen EBITS superior al 25%. La compañía advirtió de que esa hoja de ruta depende de factores como la demanda del consumidor, la culminación de los cambios de distribución en Estados Unidos, la inflación y los aranceles o cargos, la evolución de las divisas, la variación de las cosechas y la ejecución del propio plan Ascent, además de riesgos geopolíticos como la guerra en Oriente Próximo.

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