Francia plantea obligar a etiquetar con advertencia sanitaria las bebidas alcohólicas de más de 18%
La enmienda prevé una contribución del 2% sobre la facturación en Francia para quien incumpla
sábado 17 de octubre de 2026

Francia estudia introducir una nueva obligación de etiquetado sanitario para parte de las bebidas alcohólicas. Sandrine Runel presentó este viernes, 16 de octubre, una enmienda al proyecto de ley de financiación de la Seguridad Social para 2027 para que todas las bebidas con una graduación superior a 17,9% vol., es decir, desde el 18% vol., lleven en el envase el mensaje “el alcohol es peligroso para la salud”. La propuesta sigue pendiente de la tramitación parlamentaria.
La enmienda modifica el artículo L. 3322-2 del Código de Salud Pública francés y deja en manos del ministerio de Sanidad la fijación de las condiciones concretas de esa mención mediante una orden. El texto no se limita a crear la obligación de informar al consumidor. También prevé una contribución del 2% sobre la facturación anual sin impuestos obtenida en territorio francés para los operadores que pongan en el mercado productos sin esa advertencia.
Ese 2% se calcularía sobre la cifra de negocio declarada del último ejercicio cerrado y abarcaría el conjunto de productos y servicios de la empresa. La recaudación y el control quedarían a cargo de los organismos de la Seguridad Social mencionados en el artículo L. 213-1 del mismo código, con las mismas reglas y sanciones que se aplican a otras cotizaciones y aportaciones sociales. El dinero ingresado se destinaría a la Caja Nacional del Seguro de Enfermedad.
La justificación de la enmienda se apoya en datos sanitarios. La autora cita al Inserm, el instituto francés de investigación médica, para afirmar que cualquier consumo de alcohol es perjudicial para la salud y no tiene efecto protector. También recuerda que el alcohol es la primera causa de hospitalización y una de las tres primeras causas de mortalidad evitable en Francia, además de estar vinculado a unas sesenta enfermedades, entre ellas varios cánceres y dolencias cardiovasculares.
Runel sostiene que la normativa francesa ya obliga a incluir la advertencia dirigida a las mujeres embarazadas, pero que muchas bebidas alcohólicas siguen sin llevar ningún mensaje general de prevención. A su juicio, esa ausencia resulta más problemática en las bebidas de alta graduación, porque permiten ingerir varias dosis estándar en poco tiempo. Como ejemplo, cita una lata de 25 centilitros al 22% vol. de Vody, que equivale a más de cuatro dosis de vodka.
La enmienda también alude al consumo entre menores y jóvenes. Según los datos recogidos en su argumentación, el 28,3% de los estudiantes de instituto había registrado un episodio de consumo intensivo de alcohol en el último mes. La propuesta añade que algunos de estos productos utilizan códigos visuales próximos a los de los refrescos, lo que puede favorecer la confusión.
Si la medida sale adelante, tendría efecto directo sobre fabricantes, importadores y distribuidores de destilados, bebidas mezcladas de alta graduación y algunos vinos de alta graduación que superen el umbral fijado. Para el sector de bebidas, eso implicaría adaptar etiquetas y envases para el mercado francés y asumir, en caso de incumplimiento, una aportación vinculada a la facturación, no al volumen de producto afectado.