La vendimia de las cooperativas de Reggio Emilia y Módena crece un 10,9%

La campaña roza la media de la década con una de las mejores calidades del decenio

miércoles 14 de octubre de 2026

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La vendimia de las cooperativas de Reggio Emilia y Módena crece un 10,9%

Las 13 cooperativas analizadas por Confcooperative Terre d’Emilia en las provincias italianas de Reggio Emilia y Módena recibieron 2.612.000 quintales de uva durante la vendimia de 2026, un 10,9% más que en 2025. El aumento equivale a 263.000 quintales, aunque el balance sigue por debajo del registrado en 2024, con 217.000 quintales menos. La organización sitúa así la campaña en niveles próximos a la media de la última década.

El balance, difundido este miércoles, 14 de octubre, se refiere a 13 cooperativas con 24 instalaciones y no al conjunto de Emilia-Romaña. Pese a esa cautela, la serie permite medir con detalle la evolución de una de las principales zonas productoras de Lambrusco. La recuperación de volumen llega además después de una vendimia de 2025 situada entre las más bajas del decenio.

Confcooperative Terre d’Emilia sostiene que la campaña que acaba de terminar figura entre las mejores de los últimos diez años por la calidad de la uva. Alberto Lasagni, representante de las cooperativas agrícolas y agroalimentarias de la organización, atribuye esa valoración al buen estado sanitario del fruto y a un nivel de azúcar de 17,59, además de un equilibrio que considera positivo en los parámetros cualitativos de las uvas de Reggio Emilia y Módena.

El repunte de la cosecha no se ha repartido por igual entre variedades. El Lambrusco aportó 1.393.000 quintales, el 54% del total, y marcó su nivel más bajo de los últimos diez años. El dato resume uno de los cambios más visibles de esta vendimia: la variedad que da nombre a muchos de los vinos de la zona mantiene el mayor peso, pero pierde terreno dentro de la mezcla.

La Ancellotta, por su parte, alcanzó 992.000 quintales y representó el 38% del total. Confcooperative habla de recuperación respecto a 2025, aunque el volumen sigue por debajo del de 2024 en más de 40.000 quintales. Las uvas blancas superaron los 220.000 quintales, avanzaron un 16,9% y mantuvieron una cuota del 8% sobre el conjunto de la vendimia.

Ese reparto deja una fotografía distinta a la de años anteriores. Mientras el Lambrusco cae a su mínimo de la década, Ancellotta gana espacio y las blancas refuerzan su presencia. Para las cooperativas, el movimiento es relevante porque modifica la composición de la materia prima que entra en bodega y, con ello, la cartera de productos que puede salir al mercado.

Lasagni advierte, no obstante, de que el rebote productivo no garantiza una mejora parecida de la renta de los viticultores. Según sus cálculos, las cotizaciones en origen han bajado entre un 20% y un 30% desde 2021. Con esa corrección de precios, vender más kilos no implica necesariamente ingresar mucho más, y en algunos casos puede dejar márgenes muy ajustados si aumentan los gastos de cultivo y transformación.

A juicio del representante de Confcooperative Terre d’Emilia, la bajada prevista de la producción en Italia, del 6,8%, y en Europa, del 2%, puede abrir una ventana comercial más favorable para los vinos de Lambrusco y para el “rossissimo”, un producto derivado de la Ancellotta muy usado en la industria vitivinícola y también en las industrias cosmética y farmacéutica. Lasagni añadió que estos productos sufren, en su opinión, campañas de desinformación y mensajes hostiles, pese a que defiende su encaje en un consumo moderado.

La organización también reclama medidas públicas para apoyar la reorganización del sector. Lasagni recuerda que las bodegas cooperativas representan más del 90% de la producción en las zonas de Reggio Emilia y Módena y que ya han realizado inversiones en procesos de transformación y en la parte comercial para adaptarse a los cambios del consumo. Aun así, considera que esos esfuerzos necesitan respaldo institucional porque los recursos que el propio sistema puede obtener en el mercado se han reducido.

Entre las peticiones planteadas por Confcooperative figuran la renovación de plantaciones para evitar desequilibrios en algunos tipos de producto y actuaciones que ayuden a ajustar la oferta y la demanda. Lasagni vincula esas decisiones a la continuidad de la inversión en el viñedo y a la capacidad de las cooperativas para dar salida con mejor valor a una cosecha que, en volumen y calidad, ha devuelto oxígeno a la zona sin borrar la presión sobre la rentabilidad.

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