El hígado graso afecta al 43,7% de los adultos analizados en China
Un estudio sitúa la disfunción metabólica y el alcohol como principales factores ligados a la enfermedad crónica
lunes 5 de octubre de 2026
Un amplio estudio realizado en China sitúa la enfermedad hepática esteatósica entre los problemas de salud más extendidos en la población adulta analizada y vincula esa carga, sobre todo, con la disfunción metabólica y con el consumo de alcohol. Los datos fueron difundidos este lunes, 5 de octubre, por Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology a partir de resultados publicados en The Lancet Gastroenterology & Hepatology dentro del proyecto CHESS-LiverHealth.
La iniciativa CHESS-LiverHealth se diseñó como una cohorte prospectiva de base comunitaria para medir la prevalencia de fibrosis hepática y de enfermedad hepática esteatósica en China. En total se inscribieron 29.023 adultos. Tras las exclusiones aplicadas por los investigadores, el análisis final se hizo sobre 25.736 personas residentes en la comunidad. La mediana de edad fue de 51 años.
Las evaluaciones se llevaron a cabo en 18 puntos del país mediante elastografía transitoria controlada por vibración, una técnica no invasiva usada para estimar la rigidez del hígado y la presencia de grasa hepática. Ese método permitió a los autores medir de forma homogénea a una muestra amplia y dispersa geográficamente.
Entre las personas incluidas en el análisis, la prevalencia de una medición de rigidez hepática igual o superior a 8kPa fue del 4,4%, con un intervalo de confianza del 95% de entre el 4,2% y el 4,7%. La prevalencia de enfermedad hepática esteatósica alcanzó el 43,7%, con un intervalo de confianza del 95% de entre el 43,1% y el 44,3%.
El trabajo también ofreció estimaciones sobre varios subtipos de enfermedad hepática esteatósica, entre ellos la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. Aunque el resumen difundido por Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology no desglosa esas cifras por subgrupos, sí recoge la conclusión principal del análisis de factores asociados a enfermedad hepática crónica: la disfunción metabólica y el consumo de alcohol ocupan un lugar central.
Ese punto tiene un interés que va más allá de la hepatología. La relación observada entre alcohol y enfermedad hepática puede reforzar las campañas de prevención y la comunicación responsable en el sector de bebidas, incluidas cerveza, vino y licores, en un momento en el que la información sanitaria pesa cada vez más en las decisiones de consumo y en las políticas de salud pública.
Los resultados corresponden al corte basal transversal de una cohorte que seguirá a los participantes con el paso del tiempo. Eso abre la puerta a medir cómo evolucionan la fibrosis y la enfermedad hepática esteatósica en la población estudiada y a precisar mejor el peso relativo de los factores metabólicos y del alcohol en la progresión de la enfermedad.