Científicos y eurodiputados piden que la política sobre vino y salud se base en la evidencia científica
Los expertos reclaman medir también la cantidad, la frecuencia y el contexto del consumo
miércoles 30 de septiembre de 2026
Científicos, eurodiputados y representantes del sector vitivinícola europeo debatieron este martes, 29 de septiembre, en Bruselas sobre la relación entre vino y salud y coincidieron en pedir que las políticas públicas se basen en la evidencia científica y tengan en cuenta la dieta, los hábitos sociales y las formas de consumo.
El encuentro se celebró en el Parlamento Europeo con el título “Debates sobre salud: ¿Puede el vino formar parte de un estilo de vida saludable?” y fue organizado por el Comité Europeo de Empresas Vitivinícolas (CEEV) junto al eurodiputado italiano Dario Nardella, del grupo de los Socialistas y Demócratas.
La cita llegó en un momento en el que las instituciones europeas e internacionales refuerzan sus políticas de prevención frente al cáncer, las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades no transmisibles. A lo largo de la sesión se repitió una misma idea: el análisis sanitario sobre el alcohol no debe limitarse a una sola variable, sino valorar también la cantidad consumida, la frecuencia, la ingesta durante las comidas y el conjunto del estilo de vida.
En la clausura, Nardella afirmó que la protección de la salud pública “debe seguir siendo una de nuestras principales responsabilidades políticas”, pero añadió que las medidas de prevención deben partir de la ciencia y reconocer la complejidad de las dietas y los comportamientos. El eurodiputado sostuvo además que el vino forma parte del patrimonio agrícola, económico y cultural europeo y pidió que las decisiones públicas no pierdan de vista la realidad de los territorios rurales y de las comunidades ligadas al viñedo.
En la mesa redonda participaron Gianni Pes, investigador de la Universidad de Sassari y uno de los impulsores de los estudios sobre las llamadas Blue Zones o zonas de longevidad, y Attilio Giacosa, gastroenterólogo y presidente del Instituto para la Investigación sobre Vino, Alimentación y Salud de Italia (IRVAS).
Pes sostuvo que esos trabajos apuntan a que no existe una única clave para vivir más años. Puso como ejemplo Cerdeña, donde la longevidad se asocia a la actividad física diaria, la alimentación tradicional, los vínculos familiares y comunitarios, la interacción social y la convivencia. En ese modelo de vida, indicó, el vino ha estado presente de forma habitual, por lo general con moderación y durante las comidas, aunque solo como una pieza más de un conjunto más amplio.
Giacosa subrayó por su parte que el consumo abusivo de alcohol es perjudicial y que hay personas y situaciones en las que no debe consumirse en absoluto. Al mismo tiempo, defendió que la investigación científica debe valorar la cantidad, los patrones de ingesta, el hecho de beber con las comidas y el marco general de la dieta y del estilo de vida para evitar lecturas simples de una cuestión compleja.
En la apertura de la jornada, la presidenta del CEEV, Marzia Varvaglione, afirmó que la organización es plenamente consciente de los riesgos asociados al abuso del alcohol y que apoya la moderación, la educación y la toma de decisiones informadas. También sostuvo que las políticas europeas deberían diferenciar entre los patrones de consumo perjudiciales y el consumo moderado de vino dentro de un estilo de vida equilibrado. “Nuestro objetivo no es fomentar el consumo”, señaló, “sino preservar una cultura en la que los adultos que eligen disfrutar del vino puedan hacerlo de forma consciente y responsable”.
Durante el debate también se repasaron las enseñanzas de otras zonas de longevidad estudiadas por la comunidad científica, como Ikaria y Nicoya, además de Cerdeña. Los participantes vincularon esos casos a una combinación de alimentación, actividad física, entorno y relaciones sociales.
El secretario general del CEEV, Ignacio Sánchez Recarte, pidió mantener un diálogo abierto entre la comunidad científica y los responsables públicos mientras la Unión Europea perfila su estrategia contra el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y otras dolencias no transmisibles. A su juicio, ese debate debe implicar al conjunto de la sociedad y asentarse en la ciencia, la responsabilidad y la educación.
El CEEV reúne a 24 asociaciones nacionales y dos sectoriales de 13 Estados miembros de la Unión Europea, además de Suiza, Reino Unido y Ucrania, y a un consorcio de cuatro grandes empresas europeas del vino. La organización asegura que sus miembros producen y comercializan la mayor parte de los vinos europeos de calidad, con y sin indicación geográfica, y suman más del 90% de las exportaciones europeas del sector.