La oposición regional complica las subidas fiscales del Gobierno alemán en el Bundesrat

Hesse coordina a regiones vitivinícolas contra los nuevos impuestos sobre vino espumoso, azúcar y tabaco

jueves 24 de septiembre de 2026

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La oposición a varias subidas fiscales del Gobierno alemán gana terreno en el Bundesrat, la cámara que representa a los estados federados. Según informó Reuters, el ministro para Asuntos Federales del estado de Hesse, Manfred Pentz, de la CDU, avisó este jueves, 24 de septiembre, de que su región rechazará cualquier aumento de impuestos “en la situación actual”, ya afecte al vino espumoso, al azúcar o al tabaco.

Pentz sostuvo que no tiene sentido aliviar a los consumidores en la gasolinera y, al mismo tiempo, encarecerles la compra en el supermercado. El dirigente regional anunció que Hesse hará valer esa posición en el Bundesrat cuando lleguen propuestas que, a su juicio, carguen el peso sobre los ciudadanos.

El pulso político se produce mientras los Länder deben pronunciarse este viernes, 25 de septiembre, sobre la rebaja del impuesto energético aplicada para abaratar los carburantes. De acuerdo con Reuters, los estados asumirán la mitad de la factura de esa medida, cifrada en 2.500 millones de euros durante tres meses. Al mismo tiempo, el Ejecutivo federal prepara un aumento de los impuestos sobre el tabaco y el azúcar para financiar medidas en el seguro de salud.

Dentro de ese paquete también figura la subida del impuesto sobre el vino espumoso, conocido en Alemania como Schaumweinsteuer. En ese punto, el margen del Bundesrat es limitado. Reuters precisa que la cámara no puede bloquear la medida en la votación prevista para este viernes, 25 de septiembre, sino solo retrasarla, al tratarse de una ley sujeta al procedimiento de objeción y no de aprobación obligatoria por los estados.

Hesse está coordinando la posición de varias regiones vitivinícolas, entre ellas Baden-Wurtemberg, Baviera y Renania-Palatinado. Todas rechazan el alza fiscal por su efecto sobre sus bodegas y sobre un producto con peso en sus zonas productoras. En Alemania, el vino espumoso tiene además una presencia amplia en la distribución alimentaria y en la hostelería, por lo que cualquier cambio tributario puede trasladarse a precios, márgenes y ritmo de ventas, aunque el alcance final dependerá de cómo se aplique la medida y de la respuesta del mercado.

La discusión abre también una contradicción política dentro del propio paquete económico. Por un lado, el Gobierno federal busca aliviar el gasto en combustible con una rebaja temporal. Por otro, estudia nuevos ingresos vía impuestos al consumo para cubrir partidas del sistema sanitario. Esa combinación ha provocado malestar en varios gobiernos regionales, que ven difícil defender ante sus electores un alivio en un ámbito y un encarecimiento en otro.

La posición de Pentz refleja, además, una línea de rechazo más amplia a nuevas cargas fiscales en un momento de presión sobre el bolsillo de los hogares. Su mensaje no se limita al vino espumoso: incluye también el azúcar y el tabaco, dos capítulos que el Ejecutivo quiere tocar para obtener recursos. Sin embargo, en el caso del vino espumoso, el rechazo de los estados con producción vitivinícola añade un interés económico propio, porque afecta de forma directa a una parte de su tejido empresarial.

Si el Bundesrat opta por retrasar la tramitación, la subida del impuesto no quedaría anulada, pero sí se abriría un nuevo margen político para la negociación entre el Gobierno federal y los Länder. Ese margen importa de forma especial al sector de bebidas, ya que la fiscalidad incide en el precio final, en la posición del producto en tienda y en la rentabilidad de bodegas y distribuidores. Por ahora, la señal que llega desde varios estados es de oposición coordinada, aunque el alcance real de esa resistencia se medirá en la votación de este viernes, 25 de septiembre.

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