Rías Baixas estudia congelar la producción de uva ante el desplome del consumo de vino

Jueves 05 de Marzo de 2026

El exceso de cosecha y la caída de ventas presionan los precios y amenazan la rentabilidad de viticultores y bodegas

La Denominación de Origen Protegida Rías Baixas está analizando la posibilidad de congelar la producción de uva tras alcanzar en 2025 su mayor cifra histórica, con más de 47 millones de kilos recogidos. Esta situación se produce en un momento en el que el consumo de vino muestra una tendencia a la baja en varios mercados, tanto nacionales como internacionales. Entre las causas que señalan los productores y técnicos del sector figuran el endurecimiento de los controles sobre la tasa de alcohol permitida al volante, así como las amenazas comerciales procedentes de Estados Unidos, donde se han impuesto aranceles y existen riesgos de bloqueo a productos españoles.

El exceso de producción ha provocado que algunas bodegas tengan dificultades para vender todo su vino, lo que genera acumulación de stock y presiona a la baja los precios tanto del albariño como de la uva. Ante esta situación, el Consello Regulador y los representantes del sector están debatiendo posibles medidas para limitar la producción. Una de las propuestas sobre la mesa es frenar las nuevas plantaciones durante un periodo de entre tres y cinco años. Esta medida busca estabilizar la producción a medio plazo y evitar que el volumen siga creciendo en los próximos años.

Otra opción que se estudia consiste en ajustar el rendimiento máximo autorizado por hectárea según el stock disponible cada año. Actualmente, este límite está fijado en 12.000 kilos por hectárea. Si al final de una campaña queda mucho vino sin vender, se podría reducir este tope para la siguiente vendimia.

Algunas bodegas exportadoras explican que el principal problema no son los aranceles del 15% o el 20%, sino la reducción del consumo mundial de vino. Los empresarios del sector señalan que cada vez más personas jóvenes optan por cerveza o refrescos en lugar de vino, y que se observa una menor presencia de botellas en las mesas de los restaurantes. A esto se suma la mejora en el control de plagas y enfermedades en los viñedos, lo que permite obtener mayores cosechas año tras año, junto con nuevas plantaciones realizadas sin una planificación clara.

Según algunos viticultores, si no se toman medidas para regular la producción, el sector puede verse perjudicado por unos precios bajos que no cubren los costes del trabajo en el campo. Por ello, proponen que el Consello Regulador prohíba temporalmente las nuevas plantaciones para proteger tanto a los productores como al mercado.

La campaña de 2025 cerró con 47.512.786 kilos de uva recogidos por 4.960 viticultores y 161 bodegas, lo que supone un aumento del 12,7% respecto al año anterior y cinco millones más que en 2024. El récord anterior se había fijado en 2023 con tres millones menos. En comparación con años anteriores, la evolución es clara: en 2022 se recogieron 41 millones y entre 2013 y 2020 las cifras oscilaron entre los 30 y los 40 millones. En décadas pasadas, como entre 1991 y 1998, no se llegaba a los 10 millones anuales; entre 1999 y 2003 se situó entre los 12 y los 16 millones, salvo en el año 2000 cuando cayó hasta los 8,5 millones.

Las reuniones entre técnicos, bodegueros y miembros del Consello Regulador continúan durante estas semanas para decidir qué medidas adoptar ante esta situación. El objetivo es encontrar un equilibrio entre producción y demanda para asegurar la viabilidad económica del sector a medio plazo.

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