Los consejos reguladores del vino andaluz respaldan la formulación de la estrategia de la Junta para el viñedo
La futura hoja de ruta contará con el sector para mejorar rentabilidad, adaptación climática y relevo generacional
miércoles 7 de octubre de 2026

Los consejos reguladores de las denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas del vino de Andalucía han respaldado la aprobación, por parte del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, de la formulación de la Estrategia del Viñedo y el Vino de Andalucía 2028-2031. La decisión se adoptó este miércoles, 7 de octubre, y abre el proceso para redactar una hoja de ruta específica para el sector vitivinícola andaluz.
Las entidades firmantes consideran que la iniciativa sitúa al viñedo y al vino dentro de las políticas agrarias y de desarrollo rural de la comunidad y permite ordenar, en un mismo marco, asuntos como la rentabilidad de las explotaciones, la innovación, la digitalización, la adaptación al cambio climático, el relevo generacional, la promoción y la presencia en nuevos mercados. También esperan que sirva para coordinar medidas dirigidas a bodegas, cooperativas, comercializadores y viticultores.
El apoyo lo han expresado los consejos reguladores de las DOP Condado de Huelva, Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, Montilla-Moriles, Vinos de Málaga, Sierras de Málaga y Vinos de Granada. En su valoración conjunta, estas entidades entienden que la Junta reconoce con esta decisión el peso económico, social, cultural y medioambiental del sector en Andalucía y el papel de las denominaciones de origen como instrumentos de calidad diferenciada y desarrollo rural.
El Consejo Regulador de las DOP Montilla-Moriles y Vinagre de Montilla-Moriles ha expresado además una valoración propia sobre el acuerdo. Su presidente, Javier Martín Fernández, afirma que la formulación de la estrategia responde a una demanda mantenida durante años por el sector y puede ayudar a que territorios con una larga tradición vitivinícola incorporen sus necesidades a la planificación autonómica.
Martín Fernández sostiene que el inicio de estos trabajos puede facilitar medidas para mejorar la rentabilidad de las explotaciones, reforzar a las bodegas e impulsar la incorporación de jóvenes. También sitúa entre las cuestiones a tratar la adaptación al cambio climático, los problemas fitosanitarios y la adecuación de la oferta a nuevos hábitos de consumo, además del refuerzo de la presencia de los vinos andaluces en los mercados nacionales e internacionales.
La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural será la encargada de impulsar la futura estrategia. El sector da por hecho que el proceso tendrá carácter participativo. Los consejos reguladores quieren intervenir en las distintas fases de elaboración para aportar la experiencia acumulada en la gestión de las figuras de calidad andaluzas y trasladar la situación de viticultores, cooperativas y bodegas.
La Junta de Andalucía sostiene que la actividad vitivinícola tiene un peso relevante en numerosas comarcas por su aportación al empleo, al mantenimiento del paisaje y a la conservación del patrimonio rural. La administración autonómica cifra en unas 2.500 las explotaciones de viñedo existentes en la comunidad, con una superficie aproximada de 22.700 hectáreas y 28 menciones de calidad vinculadas al sector. Entre ellas figuran la DOP Montilla-Moriles y la DOP Vinagre de Montilla-Moriles.
Los consejos reguladores esperan que el documento final incluya un análisis de la situación del sector, objetivos prioritarios y actuaciones para el periodo 2028-2031. Su posición es que esa planificación debe contar con recursos suficientes y servir de referencia para futuras políticas agrarias, de innovación, desarrollo rural y promoción agroalimentaria.
En el caso de Montilla-Moriles, Javier Martín Fernández mantiene que la denominación acudirá a ese proceso con la intención de que queden recogidas las singularidades de la zona y el potencial comercial de sus vinos. A su juicio, la estrategia puede convertirse en una herramienta útil si permite ordenar prioridades comunes y dar respuesta a problemas compartidos por las áreas productoras andaluzas.