Europa revisa el lugar del vino en su plan contra el cáncer
Expertos reclaman políticas basadas en la ciencia que separen el abuso de alcohol del consumo moderado
martes 6 de octubre de 2026

El debate sobre la relación entre vino y salud sigue abierto en las instituciones europeas mientras la Unión Europea revisa su plan contra el cáncer. En ese proceso, la última resolución del Parlamento Europeo diferencia entre consumo de alcohol y “consumo perjudicial” de alcohol, aunque al mismo tiempo plantea advertencias sanitarias en el etiquetado y restricciones a la publicidad. La votación en el pleno está prevista para las próximas semanas.
En paralelo a esa revisión, científicos, responsables políticos y representantes del sector vitivinícola europeo se reunieron en el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, en una jornada titulada “Debates sobre salud: ¿puede el vino formar parte de un estilo de vida saludable?”. El encuentro estuvo promovido por el eurodiputado Dario Nardella, del grupo S&D, y organizado por el Comité Européen des Entreprises Vins (CEEV), la organización que representa a las empresas vinícolas de la UE y que preside Marzia Varvaglione.
La reunión giró en torno a una idea central: las políticas sanitarias deben apoyarse en la evidencia científica y tener en cuenta no solo la bebida en sí, sino también la dieta, la forma de consumo, los hábitos sociales y el estilo de vida. Ese enfoque apareció en las intervenciones de los dos científicos invitados, Gianni Pes, investigador sénior de la Universidad de Sassari, y Attilio Giacosa, gastroenterólogo y presidente del Instituto para la Investigación sobre Vino, Alimentación y Salud (Irvas).
Varvaglione sostuvo que el sector reconoce los riesgos ligados al consumo perjudicial de alcohol y defendió la moderación, la educación y la información al consumidor. A su juicio, las políticas europeas deben diferenciar entre patrones de consumo dañinos y un consumo moderado de vino dentro de un estilo de vida equilibrado. La presidenta del CEEV añadió que la intención de la organización no es invitar a beber, sino preservar una cultura en la que los adultos que opten por consumir vino puedan hacerlo de forma consciente y responsable.
Nardella planteó una línea parecida. El eurodiputado italiano afirmó que la protección de la salud pública debe seguir siendo una de las principales obligaciones políticas, pero pidió que la prevención se apoye en la ciencia y tenga en cuenta la complejidad de las dietas, los comportamientos y los estilos de vida. También recordó que el vino forma parte del patrimonio agrícola, económico y cultural europeo, y señaló la necesidad de elaborar normas que protejan a los ciudadanos sin ignorar la realidad de los territorios y de las comunidades rurales.
Una parte del debate se centró en la experiencia de las llamadas Zonas Azules, los lugares del mundo donde se registran mayores niveles de longevidad. Pes, uno de los investigadores vinculados a ese campo de estudio, citó el caso de Cerdeña para defender que no existe una sola clave que explique una vida más larga. En su intervención, vinculó esa longevidad a la actividad física diaria, la alimentación tradicional, los lazos familiares y comunitarios, la interacción social y la convivencia. Dentro de ese conjunto, dijo, el vino aparece de forma tradicional y, por lo general, asociado a un consumo moderado durante las comidas.
Pes insistió en que la relación entre vino y salud sigue siendo compleja y objeto de discusión científica. Por eso, sostuvo que no puede analizarse de forma aislada. A su entender, el consumo debe valorarse junto con la alimentación, la vida social y el estilo de vida en su conjunto, y no solo desde una variable única.
Giacosa incidió en la misma idea de complejidad, pero con un mensaje claro sobre los riesgos. El especialista afirmó que el abuso de alcohol es dañino sin discusión y recordó que hay personas y situaciones en las que no debe consumirse alcohol en absoluto. A partir de ahí, defendió que la investigación examine con detalle las cantidades, la forma de consumo, la ingesta durante las comidas y el marco general de la dieta y del estilo de vida. También consideró que la información pública y las políticas deben reflejar esa complejidad y no reducir el debate a planteamientos simples.
El secretario general del CEEV, Ignacio Sánchez Recarte, interpretó la jornada como una llamada a mantener un diálogo abierto entre ciencia y política en el momento en que Europa define su posición sobre cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras patologías no transmisibles. En su opinión, hace falta un enfoque que implique al conjunto de la sociedad y siente en la misma mesa a todos los actores implicados, con la ciencia, la responsabilidad y la educación como base del debate.