Molson Coors cerrará la cervecera Sharp’s en Cornualles con hasta 40 empleos en riesgo
La compañía atribuye el cierre a la caída de la cerveza tradicional de barril en Reino Unido
viernes 2 de octubre de 2026

Molson Coors ha confirmado el cierre de Sharp’s Brewery en Rock, en el norte de Cornualles, en diciembre, una decisión que puede suponer la pérdida de hasta 40 puestos de trabajo. La compañía comunicó este martes, 29 de septiembre, que la producción en esa planta terminará a final de año, una vez concluido el proceso de consulta abierto meses antes.
La empresa sostiene que estudió todas las alternativas posibles, pero concluyó que la fábrica ya no era viable dentro de su red cervecera en Reino Unido. Molson Coors compró Sharp’s en 2011 y afirma que desde entonces ha invertido más de 20 millones de libras en las instalaciones de Rock, con ampliaciones de capacidad, renovación de equipos y apoyo al desarrollo de la cartera de marcas de la cervecera.
Pese a esa inversión, la compañía atribuye la decisión a dos factores principales: el cambio en las preferencias de los consumidores y las dificultades que atraviesa el mercado de la cask ale, una categoría muy ligada a los pubs británicos y a la cerveza servida desde barril tradicional. Ese segmento ha perdido peso frente a otros formatos de consumo, algo que varias empresas del sector llevan tiempo tratando de compensar con ajustes en producción y distribución.
El cierre pondrá fin a la actividad cervecera en Rock, aunque Molson Coors señala que estudia una posible venta de las instalaciones. Al mismo tiempo, la multinacional ha firmado un principio de acuerdo con Camerons Brewery para que sea su socio preferente en la elaboración de las principales marcas cask ale de Sharp’s. La producción de las cervezas de barril presurizado y de las referencias envasadas continuará en las fábricas de Molson Coors en Burton y Tadcaster.
Simon Kerry, director general de Molson Coors en Reino Unido e Irlanda, afirmó que Sharp’s ha sido una parte importante del negocio del grupo en el país durante los últimos 15 años y admitió que la decisión “no ha sido fácil”. Kerry añadió que, pese a los esfuerzos realizados, la planta “ya no es viable desde el punto de vista financiero”. También señaló que la prioridad de la empresa pasa ahora por apoyar a los trabajadores afectados durante la transición.
La medida tiene un impacto directo en Cornualles, donde Sharp’s se ha consolidado como uno de los productores de cerveza más conocidos del condado. La fábrica de Rock es además la casa de Doom Bar, una de las cask ales más populares del mercado británico, lo que da una dimensión mayor al cierre dentro de la industria local y del canal hostelero al que iba dirigida buena parte de su producción.
Más allá del caso concreto, la decisión de Molson Coors refleja un movimiento que puede tener consecuencias en el sector de bebidas en Reino Unido. La concentración de producción en menos centros y el recurso a socios para mantener determinadas marcas en el mercado apuntan a una reorganización industrial en la cerveza británica. Ese tipo de cambios permite a los grandes grupos preservar volumen y presencia comercial, pero reduce actividad en plantas históricas y altera el reparto de empleo, logística y suministro.
En este caso, Sharp’s mantendrá sus marcas en circulación, aunque ya no las elaborará íntegramente en su emplazamiento tradicional de Rock. Para distribuidores, hostelería y consumidores, el cambio puede pasar más por la cadena de producción que por la desaparición de las referencias más conocidas. Para la plantilla y para la industria cervecera de Cornualles, en cambio, el cierre supone la pérdida de una instalación con peso propio dentro del mapa cervecero británico.