La vendimia de Alsacia cierra con una caída del 4,4% inferior a la temida

El riesling concentra las mayores pérdidas, con mermas de hasta 40% en algunas parcelas

martes 29 de septiembre de 2026

Compártelo

Leído › 234 veces

La vendimia de Alsacia cierra con una caída del 4,4% inferior a la temida

La vendimia de 2026 en Alsacia terminará alrededor de este jueves, 1 de octubre, con un balance mejor de lo que temía el sector tras un verano marcado por la sequía, el calor y episodios de granizo. La Cámara de Agricultura de Alsacia calcula una producción de 804.000 hectolitros, frente a los 840.681 hectolitros de 2025, lo que supone una caída del 4,4%. Pese al recorte, los viticultores hablan de volúmenes “convenables” y de una uva de buena calidad.

Léa Meyer, enóloga de la Cámara de Agricultura de Alsacia, trasladó este lunes, 28 de septiembre, el alivio de la profesión. La responsable resumió que se esperaba un efecto mucho más duro de la sequía sobre el viñedo. La estimación de finales de agosto ya situaba la cosecha por debajo de la del año pasado, que también fue corta, y confirma la tercera campaña seguida de descenso en la región.

La cifra es inferior a la de 2025, pero queda por encima de otras previsiones manejadas semanas antes. El servicio estadístico del Ministerio de Agricultura francés estimó el pasado 7 de septiembre un descenso del 6% interanual y apuntó que las lluvias tardías no bastaron para engordar las bayas. Aun así, Alsacia figura entre las zonas con mejor resultado relativo dentro de Francia. Las previsiones nacionales apuntan a la cosecha más baja desde 1957 y Borgoña habla de un recorte del 30%.

La mayor parte de la pérdida se concentra en el riesling, la variedad emblemática de la región. La Cámara de Agricultura y varios viticultores sitúan la merma de rendimiento en hasta un 40% en algunos sectores, y en determinadas parcelas ni siquiera se pudo vendimiar. En cambio, el pinot blanc y el auxerrois han ofrecido un resultado mejor del previsto. No es un dato menor para el mercado, porque ambas uvas participan también en la base de muchos crémants y pueden ganar peso en la oferta de blancos de la añada 2026 para distribución y hostelería si el riesling llega en menor cantidad.

El gewurztraminer presenta una evolución más desigual. Meyer apunta que algunos lotes muestran menos finura y aromas de fruta exótica muy madura, una señal habitual en campañas calurosas, cuando el azúcar sube con rapidez. En paralelo, la acidez se ha conservado mejor de lo esperado, un factor relevante en una añada tan temprana. La misma enóloga describe los mostos como “muy expresivos”, aunque admite que los vinos pueden salir algo menos intensos. Añade además que los pequeños desequilibrios observados se pueden corregir con crianza sobre lías finas o con taninos enológicos.

La sequía no fue el único problema del verano. El 16 de julio, una tormenta de granizo golpeó el norte del Bajo Rin, en torno a Rott. Emmanuel Kreiss, viticultor de la zona, explicó que ocho de sus diez hectáreas resultaron afectadas, con pérdidas de hasta el 90% en algunos sectores. A pesar de ello, calcula que el rendimiento total de su explotación no bajará más del 15% y sostiene que la calidad de la uva se mantiene.

La campaña de 2026 también queda marcada por la extrema precocidad. Las primeras uvas destinadas al crémant se cortaron el 12 de agosto, una fecha inédita en Alsacia. Xavier Muller, viticultor de Marlenheim, recordó en declaraciones a France 3 Grand Est que hace treinta años la vendimia arrancaba a finales de septiembre o a comienzos de octubre. Pocos días después se produjo otra coincidencia poco habitual: crémants y grandes crus entraron en vendimia el mismo día.

Ese adelanto tiene efectos técnicos en bodega. La recolección con altas temperaturas vuelve la uva blanca más frágil y aumenta su sensibilidad a la oxidación, un problema estudiado también por investigadores de Burdeos. En Alsacia, sin embargo, la evolución final de la acidez ha rebajado parte de esa inquietud. El resultado es una añada que no parece abundante, pero sí útil para mantener una oferta razonable en una campaña complicada para buena parte del viñedo francés.

La presión climática sigue dejando huella. Gilles Ehrhart, presidente de la Asociación de Viticultores de Alsacia, ha resumido que el cambio climático obliga a modificar prácticas en el viñedo. En las parcelas más expuestas, las viñas jóvenes han llegado a perder entre un 50% y un 80% de su producción. Ante esa situación, algunos productores están recuperando labores de suelo que se habían dejado de lado y un programa de investigación prueba variedades procedentes de otras regiones para preparar los próximos años.

La lectura comercial de la cosecha es clara: el riesling de 2026 puede ser más escaso, sobre todo en pequeños dominios golpeados por la sequía, mientras que pinot blanc, auxerrois e incluso pinot gris pueden ganar presencia en lineales y cartas de vino. Esa diferencia entre variedades puede influir en la disponibilidad y en la composición de la oferta alsaciana en los próximos meses, con más presión sobre una de las referencias más conocidas de la región y más espacio para blancos que habitualmente tienen menos visibilidad.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 234 veces

Cookies

Utilizamos cookies y otras tecnologías para que el sitio funcione, analizar su uso y ofrecer contenidos externos. Puedes aceptar, rechazar o configurar las cookies opcionales.

Política de cookies