Una de la bodegas más antiguas de California, de 1858, entra en quiebra por una deuda de 37 millones de dólares
La empresa mantendrá abiertas sus catas durante la reestructuración bajo supervisión judicial
miércoles 23 de septiembre de 2026

Gundlach Bundschu, fundada en 1858 en Sonoma y considerada una de las bodegas más antiguas de California, se acogió este miércoles, 23 de septiembre, al Chapter 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos para reordenar una deuda superior a 37 millones de dólares. La empresa seguirá funcionando durante el proceso y mantendrá abierta su sala de catas mientras busca la entrada de un nuevo inversor, de acuerdo con la compañía y con la documentación presentada ante el tribunal.
La familia Bundschu, al frente del negocio desde hace seis generaciones, se verá obligada a ceder la mayoría de la propiedad. El consejero delegado, Jeff Bundschu, afirma en el escrito judicial que la firma ha superado más de un siglo y medio de cambios y episodios históricos, pero que este paso no tiene precedentes para la familia. También reconoce el impacto que la tensión financiera puede tener sobre trabajadores, proveedores, prestamistas, clientes y la comunidad de Sonoma.
La bodega está situada al pie de Arrowhead Mountain y se ha labrado un perfil muy vinculado al enoturismo de la zona, con visitas sin reserva, bodas y eventos musicales. La continuidad de ese negocio durante la reestructuración es una pieza central del plan, porque buena parte del margen de muchas bodegas de California no depende solo de la venta de vino, sino también de la hostelería, las catas y la afluencia de visitantes. Cuando esa parte del negocio pierde fuerza, el efecto puede llegar al empleo local, a los proveedores y a otras empresas ligadas a la actividad vitivinícola.
La declaración concursal llega tres meses después del cierre de Abbot’s Passage, una marca vinculada a Gundlach Bundschu. Katie Bundschu, fundadora de ese proyecto y propietaria de sexta generación, señaló en junio que la iniciativa, lanzada en 2016 como parte de la estrategia de crecimiento de la familia, no pudo sostenerse por la caída del enoturismo en la zona vinícola y por las dificultades del mercado. El cierre, añadió entonces, permitía volver a centrar recursos en la bodega principal.
Los documentos judiciales sitúan el origen inmediato de la tensión financiera en la compra, en febrero de 2020, de la finca de 60 acres de Abbot’s Passage en Glen Ellen. La operación se cerró justo antes de que las restricciones por la COVID alteraran las catas y la actividad de hospitalidad. La empresa sostiene que el crecimiento previsto para sostener esa inversión no llegó y que la posterior contracción del negocio del vino amplió el problema.
En los últimos 18 meses, Gundlach Bundschu recortó gastos con varias rondas de despidos. Su plantilla pasó de 102 empleados a 63, siempre según la documentación judicial. La familia también vendió inmuebles ajenos a la empresa y destinó ese dinero a mantener la operativa. A la vez, buscó renegociar con sus prestamistas, que, de acuerdo con la compañía, planteaban ampliar la financiación en varios millones de dólares con un coste del capital que la bodega consideraba demasiado alto.
Después llegó la búsqueda de un inversor o comprador. La dirección recibió tres ofertas que sus asesores veían ejecutables dadas las condiciones del mercado, pero los acreedores las rechazaron al considerar que quedaban muy por debajo de la deuda garantizada. Tras ese bloqueo, American Ag Credit declaró el impago de un préstamo y Tiverton acudió al Tribunal Superior del condado de Sonoma para pedir el nombramiento de un administrador judicial que tomara el control de la operativa. El juez aceptó esa petición y la bodega optó por el Chapter 11, una vía que permite seguir funcionando mientras se renegocia la deuda o se prepara una venta bajo supervisión judicial.
El pasivo se reparte en cuatro préstamos con dos acreedores principales. El mayor, de unos 20 millones de dólares, corresponde a Tiverton, una gestora de activos vinculada al sector agrario que compró en 2023 el préstamo que antes estaba en manos de Bank of the West. Ese crédito revisado pasó a tener un interés del 14,75%. La empresa debe además 17 millones de dólares a American Ag Credit, una cooperativa financiera especializada en agricultura. A esa cifra se suman 1,7 millones de dólares en deudas sin garantía real con unos 120 proveedores y empresas de servicios.
Gundlach Bundschu produce vinos de cultivo regenerativo, con referencias como Chardonnay, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon y Gewürztraminer. A fecha de la presentación judicial, posee alrededor de 100 acres, elabora unas 42.000 cajas al año y recibe unos 30.000 visitantes anuales. En su mejor momento superó los 75.000 visitantes, lo que da una idea del peso que llegó a tener la actividad turística en el conjunto del negocio.
La empresa es una de las pocas bodegas de Napa y Sonoma que organizan bodas y, hasta hace poco, acogía el festival Huichica. De momento mantiene el festival Soundcheck anunciado para el próximo 4 de octubre. La continuidad de estos eventos es relevante porque el ajuste que vive parte de la zona vinícola de Sonoma y Napa no se limita a las ventas de vino: también afecta a restauración, música en directo, logística, transporte y contratación temporal alrededor de las bodegas.
La trayectoria de Gundlach Bundschu ayuda a medir el alcance del paso que acaba de dar. La casa sobrevivió a la filoxera de la década de 1870 y fue la primera bodega de Sonoma en cambiar a portainjertos nativos resistentes a la enfermedad, según los antecedentes recogidos en la documentación. También perdió su bodega de San Francisco y tres viviendas familiares en el incendio posterior al terremoto de 1906, con un saldo de un millón de galones de vino arruinados. Después trasladó la actividad a su finca de Sonoma Valley, conocida como Rhinefarm.
La familia cerró y liquidó activos cuando se aprobó la Ley Seca, aunque conservó 130 acres de tierra y su vivienda. Tras el fin de esa etapa, vendió uva a Inglenook y más tarde a Louis M. Martini. La bodega relanzó su actividad a comienzos de los años setenta y con el tiempo recompró parte del terreno perdido. En 2017 escapó por poco de los incendios forestales que arrasaron la casa centenaria de la familia. Esa vivienda fue reconstruida y, según la presentación judicial, terminó siendo aportada como garantía de la deuda de la empresa.
“Se nos ha confiado esta tierra durante seis generaciones”, afirma Jeff Bundschu en la comunicación de la empresa sobre el proceso. El ejecutivo añade que la familia intenta preservar una salida que permita a la séptima generación seguir ligada a la propiedad y mantener la actividad en Sonoma Valley.