Pinot Noir se consolida entre las diez uvas más plantadas del mundo

El avance responde al tirón de espumosos y monovarietales de alta gama en regiones cada vez más diversas

Martes 18 de Agosto de 2026

Compártelo

Leído › 605 veces

Pinot Noir se consolida entre las diez uvas más plantadas del mundo

La superficie plantada de Pinot Noir en el mundo se ha triplicado en poco más de tres décadas y su peso dentro del viñedo mundial no ha dejado de subir. Un estudio de Kym Anderson y German Puga, publicado en Journal of Wine Economics, cifra esa evolución en un salto desde el 0,78% del área mundial de viñedo en 1990 hasta el 3,1% en 2023. En términos absolutos, pasó de 44.000 a 132.000 hectáreas y su posición en el mapa varietal subió del puesto 27 al 10 desde 2010.

Los autores vinculan ese avance a una mayor demanda de espumosos, donde Pinot Noir suele mezclarse con Chardonnay, y de vinos tranquilos de alta gama embotellados como monovarietales. Para medir ese interés, citan datos de Wine-Searcher: las búsquedas de consumidores sobre Pinot Noir en esa plataforma pasaron del 10,5% del total en 2016 al 15,5% en 2024. En ese mismo periodo, la oferta de vendedores subió del 9,5% al 11,5%, un ritmo menor que el de la demanda.

Ese avance no se ha limitado a las zonas frías que suelen asociarse a esta uva. El trabajo sostiene que Pinot Noir se está plantando en un número mayor de regiones y en climas más variados. La idea de partida es simple: en las áreas frescas, que suelen dar uvas mejor pagadas, los rendimientos son menores y el cultivo puede exigir más gasto por hectárea; en las zonas cálidas, la calidad media tiende a bajar, pero los rendimientos más altos pueden compensar precios más bajos.

Francia sigue siendo el país con más superficie de Pinot Noir y durante buena parte del siglo XX concentró más del 40% del total mundial. Aun así, su cuota ha bajado cerca de una cuarta parte en lo que va de siglo por la expansión de esta uva fuera de Europa. En 2023, Estados Unidos ya tenía casi dos tercios de la superficie francesa. Italia se situó casi al nivel de Alemania, Nueva Zelanda casi igualó a Australia y Chile quedó ligeramente por encima de Suiza.

El mayor aumento en hectáreas entre 2000 y 2023 se produjo en Estados Unidos. Nueva Zelanda registró un salto proporcional parecido: en ambos casos, la superficie se multiplicó por más de cuatro en ese periodo, una tasa que, según el estudio, es siete veces superior a la del resto del mundo. Si se mide el peso de Pinot Noir dentro del viñedo nacional, Suiza aparece muy por delante: su índice de concentración es casi nueve veces la media mundial. Detrás figuran Nueva Zelanda, Bélgica, Estados Unidos y Alemania, con niveles cercanos a cuatro veces la media. Francia queda en 1,8.

A escala regional, los autores encuentran una especialización todavía más clara. En 2023, Central Otago, en Nueva Zelanda, tenía el 81% de su viñedo plantado con Pinot Noir y el norte del valle de Willamette, en Oregón, el 71%. También aparecen con cuotas altas Neuchâtel, en Suiza, con el 55%; Wairarapa, en Nueva Zelanda, con el 48%; Mornington Peninsula, Tasmania y Yarra Valley, en Australia, con el 55%, 47% y 40%; y Freiburg, en Alemania, con el 38%. En Borgoña y Champaña, dos de las referencias clásicas para esta uva, Pinot Noir ocupaba el 32% y el 38% del viñedo, respectivamente.

La parte económica del estudio se centra en Australia, California y Oregón. En Australia, los investigadores comparan cinco regiones. Toman como referencia climática Dijon, en Borgoña, con una temperatura media de temporada de crecimiento de 15,6 grados y 1.190 grados-día. Solo Tasmania es más fresca, con 14,4 grados y 918 grados-día. Las otras grandes zonas australianas de Pinot Noir se mueven entre 16,8 y 17 grados, mientras Riverland, una región interior cálida con riego, llega a 21 grados y 2.333 grados-día.

Esa diferencia climática se refleja en los precios y en los rendimientos. En Australia, el estudio observa una relación inversa entre el precio de la uva y el rendimiento, y también entre el precio y la temperatura media de la temporada. En las tres zonas más frescas, los rendimientos de Pinot Noir son solo algo menores que los de otras variedades; en Adelaide Hills y, sobre todo, en Riverland, incluso son superiores. Los precios, sin embargo, fueron hasta un 16% más altos que los del conjunto de otras variedades en las regiones frescas y un 22% más altos en Riverland.

Cuando se cruza rendimiento y precio, el resultado cambia por zonas. Entre 2001 y 2023, el ingreso bruto por hectárea de Pinot Noir fue mayor que el de otras variedades en casi todas las regiones analizadas de Australia, salvo Mornington Peninsula, donde quedó un 15% por debajo. En Riverland, por el contrario, la prima llegó al 56%, lo que situó a esa zona en el primer o segundo puesto junto a Tasmania. Los autores interpretan que en Riverland pesa la rentabilidad directa, mientras que en Mornington Peninsula, donde abundan pequeños viñedos, puede influir más la preferencia personal de algunos propietarios por esta uva.

En Oregón, Pinot Noir generó este siglo un ingreso bruto por hectárea un 10% superior al de otras variedades. Más del 70% de la superficie estatal se concentra en el norte del valle de Willamette. Allí, entre 2014 y 2023, la uva alcanzó un precio medio un 15% más alto que en el resto de Oregón y un rendimiento muy parecido, 6,5 toneladas por hectárea frente a 6,4. En esa zona, Pinot Noir aportó un 15% más de ingreso bruto por hectárea que el resto de variedades, mientras que en el resto del estado no ofreció ventaja.

California muestra un mapa más heterogéneo. En regiones templadas como Sonoma, Santa Barbara, Monterey y Mendocino, el ingreso bruto por hectárea de Pinot Noir se situó por encima de la media de otras variedades. En Sonoma alcanzó 23.841 dólares por hectárea, frente a 19.974 dólares del promedio regional; en Santa Barbara, 20.210 frente a 14.865; en Monterey, 20.404 frente a 15.327; y en Mendocino, 18.954 frente a 13.463. Napa fue la excepción: Pinot Noir se quedó en 19.066 dólares por hectárea, muy por debajo de los 31.902 dólares del promedio de la zona.

El estudio también llama la atención sobre dos distritos cálidos del valle de San Joaquín, cerca de Sacramento y Merced, donde se cultiva Pinot Noir pese a unas temperaturas más altas. Con los datos disponibles, el ingreso bruto por hectárea supera en más del 60% al promedio de otras variedades, aunque los autores advierten de que la superficie plantada podría estar infravalorada, porque los cálculos implican rendimientos de más de 30 toneladas por hectárea. Si esos rendimientos fueran de 20 toneladas, la rentabilidad quedaría prácticamente al nivel del resto de variedades. Aun así, el trabajo sostiene que esos casos muestran cómo un precio modesto puede compensarse con mucha producción por hectárea en regiones cálidas con riego.

A partir de esos datos, Anderson y Puga sostienen que el llamado terroir no basta para explicar dónde se planta Pinot Noir. En muchas zonas frías, la calidad potencial es mayor, pero los rendimientos más bajos reducen el ingreso por hectárea. En otras áreas más cálidas, la uva se paga menos, aunque el viñedo produce más y puede salir a cuenta. Los autores añaden que si el precio final de los vinos refleja, al menos en parte, las diferencias en el precio de la uva, el amplio abanico observado en Australia y Estados Unidos —desde menos de 500 hasta más de 3.300 dólares por tonelada de media en las dos últimas décadas— facilita el acceso a Pinot Noir a consumidores más jóvenes o con menos renta.

El trabajo recuerda además que, fuera de Australia y Estados Unidos, hay pocos territorios con series de datos comparables. La excepción citada es Argentina. Allí, Pinot Noir representa menos del 1% de la superficie de viñedo, pero su peso se ha duplicado en lo que va de siglo. En ese país, el precio de la uva ha sido de media un 60% superior al de otras variedades y el ingreso bruto por hectárea, un 90% más alto.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 605 veces