La escalada en Ormuz eleva el riesgo logístico para la industria europea de bebidas
Teherán asegura haber bloqueado el estrecho mientras Washington sostiene que mantiene abierta una ruta junto a Omán
lunes 13 de julio de 2026

La tensión entre Estados Unidos e Irán dio un nuevo paso este domingo, 12 de julio, con un intercambio de ataques con misiles y drones en varios puntos del Golfo y con versiones opuestas sobre la situación en el estrecho de Ormuz, una vía marítima básica para el comercio de petróleo y gas. Teherán aseguró que ha vuelto a cerrar el paso, mientras que el Mando Central de Estados Unidos sostuvo que el tráfico sigue en marcha por rutas habilitadas junto a Omán.
Según Reuters, las fuerzas iraníes atacaron instalaciones estadounidenses en varios países del Golfo después de los bombardeos lanzados por Washington durante la noche anterior. La agencia sitúa esta nueva fase de hostilidades como una ampliación del conflicto por su ritmo y por el número de países alcanzados. Entre ellos figuran Emiratos Árabes Unidos, que no había sido objetivo desde comienzos de mayo, y Qatar, mediador en las conversaciones para un alto el fuego y que no sufría ataques desde abril.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que el estrecho permanecerá cerrado hasta “el fin de la interferencia estadounidense en esta región”. Horas antes, Irán había informado de disparos de advertencia contra un buque que navegaba por una ruta no autorizada y dijo después haber inutilizado una segunda embarcación. India comunicó que uno de sus ciudadanos estaba desaparecido tras un ataque contra el portacontenedores GFS Galaxy frente a la costa de Omán. Las autoridades omaníes señalaron que 23 tripulantes habían sido rescatados.
Qatar pidió a todos los barcos, incluidas embarcaciones de recreo, pesqueros y motos acuáticas, que suspendieran su actividad. Omán informó de ataques con drones en dos regiones y convocó al embajador iraní para presentar una protesta formal. La embajada de Estados Unidos en Omán recomendó a sus ciudadanos en Duqm y Musandam refugiarse en sus lugares de residencia. Bahréin aseguró haber interceptado varios ataques aéreos iraníes, Jordania notificó impactos de misiles y Emiratos indicó que detectó amenazas fuera de sus fronteras.
Estados Unidos ofreció una versión distinta sobre la navegación en Ormuz. El Mando Central declaró que sus fuerzas están desplegadas para garantizar la libertad de paso y negó que Irán controle el estrecho. También indicó que el Centro Conjunto de Información Marítima, dirigido por la Marina estadounidense, mantiene abierta una ruta ampliada al sur, cerca de Omán, para el tránsito en ambos sentidos pese al grave riesgo para la seguridad.
Washington informó además de una amplia campaña militar contra objetivos iraníes. El Mando Central aseguró haber golpeado 140 blancos militares iraníes el sábado y más de 300 durante tres noches de ataques esta semana. Según esa versión, la operación busca reducir la capacidad iraní para atacar a marinos civiles y buques comerciales que cruzan la zona. Medios estatales iraníes informaron por su parte de explosiones en varias ciudades portuarias y dijeron que un oficial del ejército murió en ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel.
Irán respondió con una relación propia de objetivos alcanzados. La Guardia Revolucionaria afirmó haber destruido un centro de mando y control y hangares de drones en Jordania, haber atacado un radar estadounidense en Kuwait, plataformas de apoyo y repostaje vinculadas a un portaaviones en Omán y un centro de mantenimiento aéreo junto con una instalación de mando en Qatar. Doha señaló que tres personas, entre ellas un menor, resultaron heridas por metralla caída tras uno de los ataques e hizo responsable a Irán “plenamente” desde el punto de vista legal.
La nueva escalada pone más dudas sobre el acuerdo interino firmado el mes pasado entre Washington y Teherán para reabrir Ormuz y poner fin a la guerra tras otros 60 días de negociaciones. Reuters recuerda que el presidente Donald Trump ya había dicho durante la última semana que consideraba roto el alto el fuego, aunque mantenía abierta la puerta a nuevas conversaciones.
La guerra comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y desde entonces ha alterado la seguridad del Golfo. Antes del conflicto, por el estrecho pasaba cerca del 20% del petróleo mundial y una parte muy alta del gas natural licuado transportado por mar. La interrupción parcial o total del tráfico ha empujado al alza los precios energéticos, con efecto directo sobre la inflación internacional.
Ese encarecimiento puede tener también consecuencias para la industria de bebidas. Un cierre prolongado o nuevas restricciones en Ormuz pueden elevar los fletes marítimos y el precio del combustible, dos factores que pesan sobre bodegas, cerveceras y destilerías que dependen de importaciones o exportaciones por mar. El impacto sería mayor en empresas con compras regulares de vidrio, aluminio, azúcar o alcoholes procedentes de mercados lejanos, así como en operadores logísticos que abastecen a distribuidores europeos.
En paralelo a los ataques, siguieron los contactos diplomáticos. El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, se reunió el sábado en Omán con su homólogo omaní, Badr Albusaidi. Según Irán, la conversación buscaba coordinar medidas sobre el estrecho y debía continuar con presencia catarí. Más tarde, Araqchí habló por teléfono con el ministro paquistaní Ishaq Dar sobre la situación regional. Pakistán ha actuado como mediador entre Washington y Teherán.
Reuters añade que Estados Unidos revocó este martes la licencia que autorizaba la venta de crudo iraní después de que petroleros comerciales cataríes y saudíes fueran atacados. Aunque Irán no ha asumido esos golpes anteriores contra barcos mercantes, varios analistas citados por la agencia consideran que Teherán utiliza este tipo de acciones para ganar margen en las negociaciones.
El principal negociador iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, escribió este domingo en la red X: “La era de los acuerdos unilaterales ha terminado. Os lo dijimos: cumplid vuestra palabra o pagad el precio”. Ese mensaje llegó mientras las capitales del Golfo trataban de medir daños, reforzar su defensa aérea y contener una crisis que vuelve a situar al estrecho de Ormuz como uno de los puntos más sensibles del comercio marítimo mundial.