El comercio internacional del vino cae un 8,3% en volumen
La bajada en valor se limita al 5,2% por la mejora del precio medio
viernes 2 de octubre de 2026
El comercio internacional del vino arrancó 2026 con una nueva caída. Del Rey Analysts of Wine Markets (AWM) calcula que, en el primer semestre, los intercambios bajaron un 8,3% en volumen y un 5,2% en valor. La diferencia entre ambos datos refleja, a juicio de la firma, una recuperación de los precios medios tras el deterioro registrado en la segunda mitad de 2025.
AWM presentó este miércoles, 30 de septiembre, su balance del semestre en la reunión de otoño del Observatorio del Mercado del Vino de la UE. Su lectura es que el mercado sigue moviendo menos vino entre países, pero lo hace con una pérdida de facturación más moderada que hace unos meses. La mejora del precio medio ha amortiguado parte del ajuste, aunque no ha bastado para devolver el negocio a la senda anterior.
La firma vincula ese retroceso a varios factores al mismo tiempo. Por un lado, hubo menos envíos de vino a granel y menos ingresos por esa vía, en un momento en el que la mayoría de los países productores registraron cosechas más cortas. Por otro, los precios repuntaron mientras la demanda daba señales de debilidad. Esa combinación redujo operaciones tanto dentro de la Unión Europea como en rutas más largas, entre ellas las exportaciones de Canadá a Estados Unidos y los envíos desde productores alejados de los grandes mercados, como Chile y Nueva Zelanda.
El vino tranquilo envasado sufrió más que el espumoso. AWM señala que los espumosos incluso lograron avanzar en valor durante el semestre gracias a la recuperación del precio medio. En una perspectiva más amplia, la consultora considera que esta categoría viene comportándose mejor que el resto desde hace años, mientras los vinos tranquilos en botella soportan una presión mayor.
La comparación con 2025 ayuda a medir el alcance de la corrección. El comercio internacional del vino cerró ese año con una bajada del 6,3% en valor, hasta 33.770 millones de euros, y del 4,7% en volumen, hasta 94,76 millones de hectolitros, según los datos aduaneros oficiales analizados por AWM. El precio medio por litro también cedió entonces un 1,7% respecto a 2024. En términos absolutos, eso supuso 2.260 millones de euros menos y una reducción de 4,65 millones de hectolitros.
Dentro de 2025, la segunda mitad del ejercicio fue la peor parte del año. AWM cifró en un 9,9% la caída en euros y en un 5,3% la bajada en litros durante ese periodo de seis meses. La firma atribuyó buena parte de ese deterioro a la reacción del mercado ante la subida de los aranceles de Estados Unidos, con un efecto visible en Francia, y también a la incertidumbre comercial y a los cambios de consumo en mercados como Estados Unidos, Rusia y China. Frente a esa sacudida, 2026 aparece, en palabras de AWM, como un ejercicio de estabilización, aunque todavía con cifras negativas.
La presión no afecta igual a todos los orígenes. En otro análisis publicado el 17 de agosto, AWM señaló que los seis grandes productores del llamado Nuevo Mundo —Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Argentina, Chile y Estados Unidos— redujeron un 8,2% el valor de sus exportaciones de vino en el primer semestre, hasta 2.600 millones de euros. El volumen conjunto cayó un 6,3%, hasta 10,6 millones de hectolitros, y el precio medio de exportación bajó un 2%, hasta 2,47 euros por litro.
Dentro de ese grupo, Sudáfrica fue el único país que mejoró a la vez en valor y en volumen. Sus exportaciones aumentaron un 6,2% en valor, hasta 280 millones de euros, y alcanzaron 144 millones de litros. Argentina, por su parte, elevó sus volúmenes un 12%, pero ese avance quedó neutralizado por una caída del 12,6% en sus precios medios, lo que llevó a una bajada del 2,1% en la facturación exterior.
Los datos dibujan un mercado con menos rotación y con un castigo más claro para el granel y para algunas rutas extraeuropeas. Para bodegas, importadores, distribuidores y otros operadores del sector de bebidas, esa combinación puede traducirse en una planificación más prudente de compras, inventarios y márgenes. Si el precio medio se recupera pero el consumo no reacciona al mismo ritmo, el ajuste tiende a concentrarse en el volumen movido y en las categorías con menor valor añadido.
La propia evolución reciente por categorías apunta en esa dirección. AWM ya había observado en 2025 que todas las grandes familias del vino retrocedieron, con un peor comportamiento del vino tranquilo en botella que del espumoso y del bag-in-box. En ese reparto, el granel venía mostrando más resistencia en algunos momentos, pero el arranque de 2026 ha alterado ese patrón. La menor disponibilidad de producto en origen y unas compras más débiles han cambiado el equilibrio y han dejado al granel entre los segmentos más afectados del semestre.