Jueves 27 de Noviembre de 2025
El vino sigue teniendo un papel importante en la vida de los italianos, según un estudio realizado por Swg sobre el vínculo de la población con esta bebida. El informe, basado en una encuesta Cawi a 1.200 adultos entre el 10 y el 15 de septiembre, muestra que dos de cada cinco italianos se consideran consumidores avanzados, interesados en las características del producto y en las historias que hay detrás de cada copa. Sin embargo, la relación con el vino es más emocional que informada.
El estudio señala que los relatos sobre el territorio y la comunidad atraen más a los consumidores que las certificaciones o la historia del productor. El llamado “genius loci”, es decir, el espíritu del lugar de origen, tiene un peso mayor en la decisión de compra. A pesar de este interés por el relato y la tradición, la familiaridad técnica con métodos de elaboración, variedades y tendencias del mercado es limitada. Solo uno de cada tres encuestados afirma conocer conceptos como los vinos “No-Lo” (bajo o sin alcohol), los ancestrales, los macerados o las variedades Piwi.
En cuanto al conocimiento de tipos de vino, las categorías más conocidas son los vinos sin sulfitos añadidos (68%), el Método Clásico (65%) y los vinos ecológicos certificados (63%). Los porcentajes bajan para otras categorías: solo el 30% dice conocer los vinos “No-Lo”, el 32% los ancestrales y el 29% los macerados. Entre los jóvenes, estos porcentajes son algo más altos, pero siguen siendo bajos en comparación con otras opciones.
El informe también analiza cómo se definen los consumidores italianos. Un 11% se considera apasionado, interesado en profundizar en historias, territorios y métodos. El 31% se informa sobre las características del vino que compra y bebe. El grupo más numeroso, un 37%, se define como consumidor medio: disfruta del vino pero no tiene conocimientos específicos. Un 13% es superficial y no presta atención a lo que bebe ni muestra preferencias claras. Por último, un 8% consume vino solo por compromiso social.
El interés por el territorio o paisaje de origen es el elemento narrativo más citado (53%), seguido por el hecho de ser italiano (37%) y la cultura o tradición asociada al vino (34%). Los mayores de 60 años muestran una preferencia más marcada por estos aspectos tradicionales, mientras que los jóvenes valoran más la sensación de descubrimiento y la relación con la biodiversidad.
A la hora de comprar vino, el consejo de expertos tiene mucho peso. El 48% confía mucho o totalmente en la opinión del sumiller, porcentaje que sube al 57% entre los jóvenes. El 45% recurre al vendedor especializado y el 44% al propio productor. Los medios sociales tienen poca influencia: solo un 16% les da importancia, cifra que baja al 7% entre los mayores.
El estudio concluye que existe una demanda clara de información y relación directa con el mundo del vino, especialmente entre los jóvenes. Aunque las redes sociales son consultadas con frecuencia por este grupo, no sustituyen el contacto personal ni la búsqueda de experiencias auténticas relacionadas con esta bebida. La conexión emocional sigue siendo fuerte, pero hay margen para mejorar el conocimiento técnico sobre métodos, variedades y tendencias actuales en Italia.