La ola de calor lleva la vendimia blanca de Burdeos a un récord histórico
En la región, la cosecha llega un mes antes que en décadas pasadas
lunes 17 de agosto de 2026

La vendimia de las variedades blancas ya está en marcha en Burdeos en una de las campañas más tempranas conocidas en la región. Las sucesivas olas de calor de este verano han acelerado la maduración de la uva en diferentes zonas del viñedo bordelés y han obligado a varias propiedades a adelantar la recogida respecto a sus calendarios habituales. En Château Latour-Martillac, en Pessac-Léognan, los trabajos comenzaron el 11 de agosto, la fecha más temprana registrada hasta ahora por la propiedad y una semana antes que su anterior récord, correspondiente a 2022, según explicó su director técnico, Edouard Kressmann, a la televisión pública France 3.
El inicio anticipado se produce después de varias semanas marcadas por temperaturas muy elevadas. Francia ha encadenado distintos episodios de calor desde finales de la primavera y, a comienzos de agosto, las previsiones meteorológicas ya advertían de una nueva fase de temperaturas altas que podía convertirse en la quinta ola de calor del verano, con valores de entre 35 y 38 grados en amplias zonas del sur del país. En Burdeos, esta sucesión de episodios ha acelerado el ciclo de la vid y ha acercado con rapidez algunas parcelas de variedades blancas al momento de la recogida.
La campaña de 2026 ya había dado señales de una precocidad fuera de lo habitual antes de que comenzara la vendimia de los vinos blancos secos. El 7 de agosto ya se recogía uva destinada a Crémant de Bordeaux. Terre de Vins señalaba entonces que las fechas de vendimia llevan avanzando desde la década de 1980 y atribuía la situación de este año a un invierno suave y húmedo, seguido por temperaturas templadas y varias olas de calor durante la primavera y el comienzo del verano.
En Château Latour-Martillac, cru classé de Graves situado en Martillac y perteneciente a la denominación Pessac-Léognan, la precocidad ha cambiado también la organización diaria de la recogida. Las cuadrillas comenzaron a trabajar a las 6.30 horas y permanecieron unas seis horas entre las cepas, antes de que el aumento de las temperaturas hiciera aconsejable terminar la jornada. El objetivo es doble: reducir la exposición de los trabajadores durante las horas más calurosas y evitar que la uva llegue demasiado caliente a las instalaciones de elaboración.
La temperatura de la uva en el momento de la recogida tiene especial importancia en la elaboración de vinos blancos. Las primeras horas de la mañana permiten llevar a la bodega frutos más frescos y facilitan el trabajo posterior destinado a conservar la acidez y los aromas. Cuando las temperaturas suben rápidamente, el margen disponible durante el día se reduce y obliga a coordinar con mayor precisión la recogida, el transporte y la entrada de la uva.
La situación afecta especialmente a variedades cuya vendimia suele preceder a la de las tintas. En Château Latour-Martillac, las nueve hectáreas dedicadas a uva blanca están plantadas con sauvignon blanc y sémillon, las dos variedades principales de los blancos secos de Pessac-Léognan. La elección del momento de vendimia busca mantener el equilibrio entre la madurez de la fruta, la concentración de azúcar y la acidez, un intervalo que puede acortarse durante periodos prolongados de calor.
Kressmann relacionó directamente el adelanto observado este año con el cambio climático y señaló a France 3 que sus efectos se perciben cada campaña en los viñedos. La fecha del 11 de agosto adquiere especial valor como referencia interna de la propiedad porque supera en una semana el anterior comienzo más temprano, registrado durante la cálida cosecha de 2022.
La comparación con años recientes muestra que el movimiento no se limita a una sola propiedad. En 2025, Pessac-Léognan ya había registrado una vendimia excepcionalmente temprana para sus variedades blancas. Los productores consultados entonces por Terre de Vins situaron toda la recogida de blancos durante agosto y el presidente de la denominación, Jacques Lurton, la calificó como la más precoz conocida hasta ese momento. Algunas propiedades comenzaron aquel año entre el 22 y el 26 de agosto. La campaña de 2026 ha adelantado todavía más esas referencias en determinadas parcelas.
El cambio resulta aún más visible cuando se compara el calendario actual con el de décadas anteriores. La información difundida durante esta campaña sitúa las fechas de vendimia aproximadamente un mes antes que las habituales durante las décadas de 1980 y 1990 en algunas zonas y variedades. Terre de Vins también ha señalado este verano que el adelanto de las fechas desde los años ochenta constituye uno de los indicadores más claros de la modificación del ciclo de la vid observada en Francia.
La relación entre calor y precocidad, sin embargo, no siempre es automática. Las temperaturas extremas y la falta de agua también pueden frenar la maduración cuando la planta sufre estrés hídrico. Durante este mismo verano, los productores franceses han observado situaciones diferentes según las regiones, los suelos y las reservas de agua de cada parcela, con vendimias adelantadas en unas zonas y bloqueos de maduración en otras. La incertidumbre fue suficiente para que el Ministerio francés de Agricultura aplazara sus previsiones habituales de producción de comienzos de agosto.
En Pessac-Léognan, el inicio de la vendimia de blancos confirma por ahora el primer escenario. La quinta sucesión de temperaturas elevadas del verano aceleró la última fase de maduración y obligó a movilizar equipos en fechas que hasta hace pocos años resultaban excepcionales. La consecuencia inmediata es una campaña que concentra más trabajo durante las horas frescas de la mañana y exige disponer antes de personal, transporte y capacidad en las instalaciones de elaboración.
El adelanto también modifica un calendario histórico que durante décadas situó buena parte de la vendimia bordelesa en septiembre y octubre. En 2019, por ejemplo, Château Latour-Martillac esperaba todavía a finales de agosto para comenzar a controlar la madurez de sauvignon blanc y sémillon y calculaba entonces que la recogida no empezaría antes de comienzos de septiembre. Siete años después, las primeras uvas blancas de la propiedad han entrado en bodega el 11 de agosto y las jornadas de campo terminan antes del mediodía para evitar las horas de mayor calor.