Vinexpo Americas gira hacia Latinoamérica para blindar el negocio del vino
La feria de Miami busca compradores en todo el continente ante la caída del consumo y la presión del mercado estadounidense
martes 12 de mayo de 2026

Vinexpo Americas reunió a finales de abril en Miami Beach a 170 expositores y dejó varias señales sobre el rumbo del comercio del vino en el continente americano. La feria, celebrada los días 29 y 30 de abril, puso el foco en la expansión hacia América Latina, en las dificultades del mercado estadounidense y en la búsqueda de fórmulas para conectar con consumidores jóvenes.
La cita cambió este año su nombre de “America” a “Americas”, un ajuste que responde a una estrategia más amplia de Vinexposium, la empresa organizadora. Grace Ghazale, directora de eventos internacionales de Vinexpo Americas, explicó que Miami permite trabajar más allá de Estados Unidos y Canadá y llegar a Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Según dijo, el objetivo ya no pasa solo por Norteamérica, sino por tener presencia en todo el continente.
Ese planteamiento responde también a una necesidad comercial. Aunque Estados Unidos sigue siendo uno de los mercados más importantes para el vino, muchos productores buscan repartir riesgos ante una caída del consumo en algunas zonas tradicionales y unas condiciones comerciales menos previsibles. Ghazale resumió esa idea con una frase clara: los productores no pueden depender de un solo mercado.
La feria no ha apostado por crecer en número de expositores sin más. La organización prefiere seleccionar bien a las bodegas y a los compradores. Ghazale señaló que el éxito no consiste en ser la feria más grande, sino la más útil para quienes acuden. El criterio es reunir a los compradores adecuados con una oferta variada de productores.
En ese reparto de intereses, América Latina gana peso. Varios expositores dijeron haber recibido visitas de compradores de Brasil, México y Argentina. Para muchas bodegas, Miami funciona como punto de entrada a mercados que suelen ser más difíciles de alcanzar desde Europa o desde Estados Unidos. Carlos Fernandez, export manager para América del productor español Vicente Gandia, afirmó que la feria sirve como plataforma para todo el continente y que allí pudieron reunirse no solo con distribuidores estadounidenses, sino también con importadores latinoamericanos.
Fernandez añadió que Estados Unidos sigue siendo una prioridad, pero que poder hablar con varios mercados en un mismo viaje aporta valor comercial. En su opinión, Miami actúa como puerta de acceso a las Américas.
Aun así, el mercado estadounidense sigue marcando buena parte de la conversación. Los productores continúan pendientes de la incertidumbre arancelaria, de la presión sobre los precios y del sistema de tres niveles que regula la distribución en ese país y que puede ralentizar la entrada y la expansión de las marcas. Son factores que condicionan las decisiones de muchas bodegas presentes en la feria.
Pese a ello, el tono general fue optimista. Vidit S Verma, responsable comercial para Estados Unidos en la cooperativa bordelesa Tutiac, afirmó que el vino no va a desaparecer y que lo que cambia es la forma en que se consume. Esa idea apareció varias veces entre los expositores: el sector sigue teniendo demanda, pero necesita adaptarse.
El cambio se nota sobre todo entre los consumidores jóvenes. En distintos espacios de Vinexpo Americas se habló del interés por vinos tintos más ligeros, rosados y opciones sin alcohol. También se insistió en la necesidad de ajustar el mensaje para llegar a ese público. Un grupo de estudiantes del programa Wine Studies de la Chaplin School of Hospitality & Tourism Management de Florida International University pidió al sector que cuente historias distintas si quiere atraer a nuevas generaciones. Según expusieron, hace falta más transparencia y más personalidad de marca para despertar interés.
Esos estudiantes señalaron además que la comunicación tradicional del vino ha transmitido una imagen demasiado cerrada y difícil de abordar para muchos jóvenes. A su juicio, ese público sí está dispuesto a aprender sobre vino si se le habla desde espacios más cercanos y menos formales.
Pierre Ogren Sereys de Rothschild, embajador de marca de Mouton Cadet, acudió a la feria para presentar una gama pensada para nuevas generaciones, con vinos más frescos y fáciles de beber. El objetivo es reducir barreras de entrada y ofrecer un primer contacto menos intimidante con la categoría.
La propia organización considera que el ambiente relajado de Miami Beach juega a favor del negocio. Ghazale sostuvo que trabajar en un entorno menos rígido que el habitual en las ferias europeas ayuda a abrir conversaciones y facilita el trato entre profesionales. En su opinión, esa cercanía favorece una relación más directa entre compradores y vendedores.
Vinexpo Americas se presenta así como una cita complementaria dentro del calendario internacional del sector. Su papel pasa por conectar mercados del continente americano y por reflejar un momento en el que las bodegas buscan adaptarse a nuevos hábitos de consumo, a canales comerciales distintos y a un público más joven que pide otro lenguaje para acercarse al vino.