La justicia de Tennessee mantiene abierta la venta de Uncle Nearest

El juez pide alegaciones urgentes antes de decidir si paraliza la operación recurrida por Fawn Weaver

lunes 19 de octubre de 2026

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La justicia de Tennessee mantiene abierta la venta de Uncle Nearest

La venta de los activos de Uncle Nearest sigue abierta y bajo disputa judicial en Estados Unidos. El pasado 15 de octubre, el Tribunal Federal del Distrito Este de Tennessee, con sede en Winchester, fijó un calendario urgente para que las partes presenten escritos sobre la petición de Fawn Weaver de paralizar la operación mientras se tramita su recurso ante el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito.

La resolución del juez Charles E. Atchley Jr. no suspende la venta ni autoriza su cierre. Lo que hace es fijar como plazo para que el demandante y el administrador judicial respondan a la solicitud de medida cautelar el lunes 19 de octubre a las 12.00, hora del Este, y para que Weaver replique el 21 de octubre a las 17.00.

El núcleo de la disputa está en el estado de las conversaciones para transmitir la mayor parte de los activos de las sociedades afectadas. En su petición, Weaver sostiene que el administrador judicial informó el pasado 9 de octubre de que había tres posibles compradores aún en conversaciones, que creía estar cerca de firmar un contrato de compraventa de activos y que, una vez firmado, tenía previsto solicitar la apertura de procedimientos bajo el Chapter 11 para la mayor parte de las entidades intervenidas con el fin de completar una venta al amparo de la sección 363 de la ley concursal de Estados Unidos.

Esa referencia a tres interesados no equivale a tres ofertas vinculantes ni a una operación cerrada. Tampoco hay un precio de adquisición publicado. La información incorporada al procedimiento apunta a una fase de negociación, no a una adjudicación definitiva.

Weaver pidió al tribunal una orden limitada para impedir que el administrador judicial, Farm Credit Mid-America PCA y otros implicados causen, consientan o ejecuten una venta, cesión u otra disposición de la práctica totalidad de los activos, así como cualquier otra operación material fuera del curso ordinario que pueda reducir la capacidad del Sexto Circuito de conceder una tutela efectiva si su recurso prospera.

El juez no resolvió sobre el fondo de esa petición. En su auto, recuerda que una medida cautelar de este tipo exige valorar varios factores, entre ellos la probabilidad de éxito del recurso, el daño irreparable, el perjuicio para terceros y el interés público. También subraya que este tipo de órdenes requieren notificación a la parte contraria y un margen procesal suficiente.

Atchley pone el foco en los plazos manejados por la defensa de Weaver. La resolución recoge que la urgencia alegada se apoyaba en una información trasladada por el administrador judicial el pasado 9 de octubre, mientras que la solicitud formal de medida cautelar no se presentó hasta seis días después. La defensa pedía una decisión antes del 16 de octubre al mediodía, apenas 25 horas después de registrar su escrito. El juez considera adecuado recibir alegaciones rápidas del demandante y del administrador judicial antes de decidir.

El procedimiento llega después de un intento anterior de venta que no salió adelante. Antes de abrir conversaciones con tres interesados, existió una negociación en exclusiva vinculada a una carta de intenciones firmada el 29 de mayo. Esa vía terminó sin operación. La aparición posterior de tres posibles compradores refleja, por tanto, una nueva fase del proceso y no un cierre de la transmisión.

La fórmula mencionada en las actuaciones judiciales, una venta mediante la sección 363 tras la presentación de procedimientos bajo Chapter 11, es habitual en Estados Unidos cuando se busca transferir activos bajo supervisión judicial. En ese esquema, el comprador puede adquirir determinados activos mientras el tribunal controla el proceso y los acreedores intentan maximizar la recuperación. En este caso, la disputa añade otra variable: si una venta rápida puede dejar sin efecto práctico un recurso todavía pendiente.

Uncle Nearest es una marca de whiskey lanzada en 2017 y vinculada a la destilería Nearest Green, en Shelbyville, Tennessee. En su web corporativa, la empresa afirma que está presente en los 50 estados de Estados Unidos y en más de 45.000 establecimientos. Esos datos sirven para situar el peso comercial de la marca, pero no representan una actualización de ventas de octubre ni una nueva estadística del mercado.

La relevancia del caso va más allá de una empresa concreta. La posible transmisión de activos de una marca con distribución nacional puede influir en el cobro de acreedores, en la posición de los accionistas y en la continuidad comercial del negocio. También puede afectar al control futuro de una compañía conocida dentro del mercado estadounidense del whiskey.

Por ahora, el expediente judicial deja varias cuestiones abiertas. No hay constancia pública de un contrato firmado con ninguno de los tres interesados. No se ha difundido el importe de una eventual compra. Y el auto del pasado 15 de octubre no resuelve si la venta debe detenerse, sino que ordena a las partes pronunciarse con rapidez antes de que el tribunal decida sobre la petición de Weaver.

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