Los importadores de vinos españoles buscan variedades autóctonas
Agencias
Martes 15 de Mayo de 2012
En una jornada técnica sobre perspectivas del mercado, el presidente de las bodegas valencianas Cherubino Valsangiacomo dijo que las políticas desarrolladas en los últimos años en el sector han sido equivocadas
Arnoldo Valsangiacomo, veterano viticultor valenciano-suizo y fiel exponente de una estirpe de exportadores sabios, dijo la semana pasada en la DO Valencia que los importadores actuales de vinos, o los destinatarios de los vinos que exportamos, prefieren los que son de variedades autóctonas, en tanto que lo que se ha hecho en España en los últimos años ha sido precisamente lo contrario: arrumbar lo de siempre y sustituirlo por variedades de fuera, sobre todo francesas.
En una jornada técnica sobre perspectivas del mercado, el presidente de las bodegas valencianas Cherubino Valsangiacomo dijo que las políticas desarrolladas en los últimos años en el sector han sido equivocadas, porque se tomaron por variedades 'mejorantes' las Merlot, Cabernet, Syraz, Chardonnay, etc., y se eliminaron las que estaban aclimatadas al terreno, como la Tintorera de Lliria, Monastrell, Bobal (esta aguanta más en Utiel-Requena), Mandó o Marisancho (más conocida como Pedro Ximénez), etc.
Lo que está ocurriendo ahora es que competir internacionalmente con las otras variedades, las teóricamente 'mejorantes', se pone muy cuesta arriba, porque en todo el mundo hay superabundancia de vinos de estas clases, y en muchos otros sitios a precios más baratos.
En cambio no se puede dar satisfacción a quienes buscan lo diferente, lo particular de cada sitio.
Contó que hace medio siglo "nos compraban vino de Tintorera o Monastrell para mejorar muchos vinos de fuera, y ahora hemos perdido en gran medida esta opción y hemos sucumbido a la masificación".
Citó el ejemplo de la revalorización que disfruta últimamente el Moscatel por el inusitado tirón del mercado norteamericano, lo que está provocando "que ahora se esté plantando Moscatel en toda España, no sólo en el litoral mediterráneo, que es su mejor sitio".
Propuso que se utilice más el turismo para enseñar nuestros vinos y el paisaje vinícola y crear consumo futuro; y que, al igual que hay planes subvencionados para arrancar viñedos, se establezcan "para eliminar cítricos que sobran".