El consumo de vino en Chile cae un 17,5% en plena presión al sector

La sobreoferta, la reconversión del viñedo y el retroceso exterior agrandan el ajuste de una industria exportadora

sábado 17 de octubre de 2026

Compártelo

Leído › 927 veces

Chile consume cada vez menos vino y el ajuste ya alcanza al mercado interno, al viñedo y a las exportaciones. Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo chileno cayó un 17,5% en 2025, hasta 1,56 millones de hectolitros, mientras el descenso mundial fue del 2,7%. En una década, el mercado local ha pasado de 2,58 millones a 1,56 millones de hectolitros, un 39,5% menos, muy por encima del recorte del 13,7% en el conjunto del mundo.

El dato pesa especialmente en un país que figura entre los mayores exportadores mundiales de vino. Entre enero y noviembre de 2025, Chile vendió al exterior 686 millones de litros, cerca del 82% de lo que produjo ese año, según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). La debilidad del consumo interno, por tanto, no es un problema aislado: se suma a un negocio que depende de las ventas fuera de sus fronteras y que ahora también pierde ritmo en esos mercados.

Jaime Campos, ministro de Agricultura del Gobierno de José Antonio Kast, habló este viernes, 16 de octubre, de “un proceso de ajuste importante” y evitó dar por hecha una crisis antes de conocer los volúmenes de la próxima cosecha. El ministro recordó que el sector suele moverse en un rango de entre 10% y 15% de variación en la producción y que solo por encima de ese margen aparecen “fenómenos mayores o problemas mayores”. Aun así, admitió que los productores están inquietos y que tendrán que adaptarse a una nueva realidad.

Yerko Moreno, director del Centro Tecnológico de la Vid y el Vino de la Universidad de Talca, sitúa el origen del problema antes de la caída reciente del consumo. A su juicio, la industria amplió su superficie hasta casi 140.000 hectáreas con la expectativa de mantener subidas anuales próximas al 10%, como había ocurrido en décadas anteriores. Antes de la pandemia, añade, ya había señales de que vender era cada vez más difícil. El confinamiento elevó el consumo durante un tiempo y aplazó la corrección.

Tanto Campos como Moreno vinculan el cambio a una modificación de los hábitos de consumo. El ministro apunta a una preferencia mayor por vinos de menor graduación, sobre todo entre los jóvenes, dentro de un estilo de vida más orientado a reducir el alcohol. Moreno va más allá y sostiene que Chile no ha sabido incorporar el vino a la vida cotidiana. “Chile nunca te ha ofrecido vino”, afirma. Como ejemplo, menciona que en muchos restaurantes fuera de Santiago se ofrece refresco y no vino por copa, algo que, a su juicio, sí ocurre en Argentina. Su propuesta pasa por acercar el producto a las nuevas generaciones con más formación sobre variedades, elaboración y maridaje.

La superficie destinada a vinificación también se reduce. Según el SAG, en diez años ha bajado un 22%, hasta 110.768 hectáreas. Moreno duda de esa cifra oficial porque, afirma, quienes trabajan sobre el terreno sitúan la superficie real entre 95.000 y 100.000 hectáreas. El catastro del SAG se elabora con declaraciones de los propios productores y, a juicio del académico, debería incorporar datos técnicos sobre sistemas de conducción, plantas injertadas y clones. Con sus cálculos, el viñedo chileno tendría que bajar hasta entre 85.000 y 90.000 hectáreas para recuperar rentabilidad.

El exceso de oferta es otro de los factores que presiona al sector. Las bodegas cerraron 2025 con 1.120,9 millones de litros almacenados, según Odepa. “Nos sobra uva”, resume Moreno. Con tanto vino guardado, el valor de la uva cae, y Chile y Argentina registran los precios más bajos entre los grandes exportadores. El director del centro tecnológico prevé que muchos productores cobrarán menos por su cosecha este año y que quienes no logren compensarlo con más kilos por hectárea tendrán que abandonar la actividad. También anticipa que la campaña 2026-2027 será “muy, muy difícil” y que la siguiente podría mejorar, aunque sin aliviar del todo la presión.

En la pequeña agricultura, el ajuste ya se nota. Campos señala que el Instituto de Desarrollo Agropecuario atiende a unos 4.500 productores de uva y que una parte de ellos ya se está reconvirtiendo a otros cultivos. Esa situación puede tener efecto en toda la cadena de bebidas: menos consumo en casa y menos tirón fuera pueden apretar los márgenes de productores y bodegas, alterar decisiones de inversión y limitar la posición exterior de una industria que vive, en gran medida, del mercado internacional.

Tampoco llegan buenas noticias desde las exportaciones. En el primer semestre de 2026, los envíos sumaron 302,8 millones de litros, un 13,2% menos que un año antes. Entre enero y agosto de 2026, Chile exportó 419,4 millones de litros, con una caída del 9,9% en volumen y del 7,4% en valor respecto al mismo periodo de 2025, siempre según Odepa. Agosto registró un repunte del 18,4% en volumen, pero no basta para corregir la marcha del año.

El golpe más fuerte se concentra en Estados Unidos. Claudio Cilveti, gerente general del gremio del sector, cifró en el primer semestre una caída del 33% en valor y del 23% en volumen de las ventas de vino chileno en ese mercado. A esa bajada se añade el arancel general del 12,5% que Estados Unidos aplica a las importaciones chilenas desde el 24 de julio. El vino, que entraba sin arancel por el tratado de libre comercio, no quedó fuera de esa medida, y Santiago y Washington negocian ampliar la lista de productos excluidos.

Campos admite que el margen del Estado es limitado y sostiene que, si Chile optó por un modelo agroexportador, la política pasa por seguir abriendo mercados, con la India y el sudeste asiático entre las prioridades. Meses atrás, el Gobierno creó además una nueva categoría para comercializar como “vino bajo alcohol” productos desde 8,5 grados, frente a los 11,5 exigidos al vino tradicional. El ministro asegura que el propio sector pidió ese cambio para llegar a un segmento al que Chile no accedía. Sobre su efecto real, reconoce que no puede medirlo aún. Moreno, por su parte, cree que esa novedad no cambiará por sí sola la marcha de las ventas al exterior.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 927 veces