Los viveros franceses de vid reclaman encarecer la planta para mantener la actividad
La federación avisa de que la caída de pedidos y el exceso de stock hacen inviables los precios actuales
martes 20 de octubre de 2026

Los viveros vitícolas franceses piden elevar el precio medio de la planta de vid de 1,60 euros a 2 euros para poder mantener la actividad. La Federación Francesa de la Viverística Vitícola (FFPV) sostiene que el nivel actual ya no permite absorber la caída de volúmenes, el aumento de plantas sin vender y la subida de los gastos de producción.
La organización trasladó ese mensaje este martes, 20 de octubre, al hacer balance de su congreso celebrado a mediados de octubre en Vogüé, en el departamento de Ardèche. Allí, la federación describió un retroceso fuerte de la actividad en el primer eslabón de la viticultura francesa: de más de 200 millones de plantas injertadas producidas en 2023 a 132 millones en 2026, al menos 68 millones menos en tres años.
Giovanni Varelli, vicepresidente de la FFPV y presidente de la marca Vitipep’s, afirmó que el paso a 2 euros por planta es necesario para que las empresas puedan seguir operando. Durante una intervención sobre costes de producción, Varelli añadió que, si una plantación se amortiza en 20 años, la diferencia entre 1,60 y 2 euros equivale a 2 céntimos por planta y año para el viticultor.
La discusión afecta de forma directa al sector del vino y, por extensión, al conjunto de las bebidas elaboradas a partir de uva. La planta de vid es la base de la renovación del viñedo y de la adaptación de variedades; si sube su precio, la inversión inicial de nuevas plantaciones o replantaciones puede aumentar, aunque la federación sostiene que el efecto anual para el productor sería limitado.
Christophe Raucaz, presidente de la FFPV, defendió que los viveristas franceses trabajan con un nivel de calidad “reconocido mundialmente” y que, además de vender plantas, prestan asesoramiento a los viticultores. A su juicio, mejorar el valor reconocido a este oficio y a la propia planta permitirá dar medios al sector para preparar el viñedo de los próximos años.
La federación también quiere reforzar la contratación con los viticultores. Raucaz pidió a las empresas de vivero que construyan una relación “más sana, más segura y más duradera” con sus clientes. Con ese objetivo, la FFPV formalizó y repartió durante el congreso una guía práctica de contratación comercial.
Esa cuestión, añadió su presidente, ha centrado las últimas conversaciones con el Ministerio de Agricultura. Raucaz avisó de que los futuros apoyos públicos para el sector no podrán validarse si la profesión no responde a la petición del ministerio en favor de una relación contractual más clara entre viveristas y viticultores.
Por ahora, la FFPV no ha conseguido la partida de 30 millones de euros que reclama para dar salida al stock de plantas sin vender acumulado en las dos últimas campañas. La federación trata al mismo tiempo de estrechar sus lazos con el mundo del vino y espera crear junto a los viticultores una herramienta de gran tamaño para planificar mejor las necesidades de planta.
En el congreso, Ludovic Walbaum, secretario general de la federación de Vignerons indépendants, sostuvo que el saber hacer de los viveristas es esencial y que un viñedo francés de calidad, con garantías, tiene un precio. Cyril Jaquin, en representación de Vignerons Coopérateurs de France, añadió que su papel es básico para renovar el viñedo y adaptar el material vegetal a las dificultades de la viticultura.
La FFPV decidió en marzo integrarse en la FNSEA, la principal federación agraria francesa, con la intención de ganar peso institucional. La viverística vitícola cuenta ya con menos de 400 productores de planta y busca que ese eslabón quede plenamente incluido en las medidas de apoyo dirigidas a la viticultura.