El cabernet franc gana valor en la costa toscana como vino en pureza
Italia reduce su producción de plantas por el giro hacia variedades blancas sobre todo en el nordeste
viernes 16 de octubre de 2026
Italia produjo en 2025 unas 1,5 millones de plantas de vid de cabernet franc, frente a 1,9 millones en 2024 y casi 2,5 millones en 2021. Son unas 400.000 menos que el año anterior y cerca de un millón menos que hace cuatro campañas. Aun así, la variedad está ganando valor en la costa de la Toscana, donde algunas bodegas la están llevando desde un papel secundario en mezclas hasta vinos en pureza, informa Unione Italiana Vini.
La organización sitúa la bajada nacional sobre todo en el nordeste del país. Allí, las nuevas plantaciones se están orientando hacia variedades blancas, lo que reduce el espacio para tintas como cabernet franc. Ese ajuste, sin embargo, no se traduce en una pérdida uniforme de interés en toda Italia. La lectura cambia cuando se mira por zonas y por tipo de vino.
En la costa toscana, y en particular en Maremma y Bolgheri, los testimonios reunidos por la entidad apuntan a sustituciones de cabernet sauvignon y merlot por cabernet franc. En algunos casos, ese giro se está haciendo también mediante sobreinjerto, una práctica que permite cambiar la variedad sobre cepas ya establecidas sin replantar toda la viña. El movimiento no supone una expansión amplia de superficie, pero sí una revisión de la posición que ocupa la uva en algunos proyectos.
Marco Tait, enólogo de Ampeleia, y Christian Coco, director técnico de Poggio al Tesoro, relacionan ese interés con la búsqueda de vinos más finos y más fáciles de beber, además de la respuesta del cabernet franc a las condiciones climáticas de la franja costera. La variedad, según esas valoraciones, ofrece perfiles que hoy encajan mejor con ciertas decisiones de bodega en la Toscana litoral.
David Bambini, responsable de área de Vivai Cooperativi Rauscedo, sitúa el máximo de ventas de cabernet franc en 2023 y afirma que después bajaron. Vincula ese retroceso a la contracción de los tintos y al recorte de las ayudas públicas. Al mismo tiempo, sostiene que con el paso de los años el peso del cabernet franc ha ido por delante del cabernet sauvignon dentro de esa evolución varietal, lo que sugiere un cambio de preferencias más cualitativo que cuantitativo.
Las personas consultadas por Unione Italiana Vini añaden otro elemento: están cambiando tanto la maduración de la uva como la expresión de las notas vegetales. Sobre la productividad, en cambio, no hay una sola lectura. Entre los viveristas aparecen opiniones distintas sobre el rendimiento del cabernet franc, lo que introduce cautela a la hora de extraer una conclusión agronómica única para toda la variedad.
Para el negocio del vino, el movimiento va más allá de la cifra de plantas producidas. La debilidad de parte del mercado de tintos y la adaptación al clima pueden mover decisiones de plantación, sobreinjerto y posicionamiento comercial incluso cuando el volumen de planta baja. Eso afecta a la forma en que las bodegas reparten sus inversiones y a qué perfiles de vino consideran más viables en los próximos años.
Unione Italiana Vini interpreta así una aparente contradicción: menos plantas de cabernet franc en el conjunto del país y más valor en zonas concretas. En la Toscana, ese cambio se apoya en producciones contenidas y en una reputación al alza para vinos que pasan de ser parte de una mezcla a tener nombre propio.