El Douro teme que parte de la vendimia se quede sin comprador
Los pequeños viticultores achacan la crisis al recorte del benefício y al alza de los costes
viernes 4 de septiembre de 2026

Los pequeños y medianos viticultores del Douro alertan de que parte de la vendimia de este año puede quedarse sin comprador en una de las principales zonas productoras de vino de Portugal. La preocupación se centra en el encarecimiento de los trabajos en el viñedo y en el peso que tiene el sistema de “benefício”, que fija la cantidad máxima de mosto que cada productor puede destinar a vino de Oporto y, con ello, condiciona buena parte de sus ingresos.
Manuel Jorge, viticultor con ocho hectáreas en Ervedosa do Douro, cifra en unos €5.000 la producción de una hectárea de viñedo. En ese importe incluye mano de obra, tratamientos, maquinaria y transporte. En su caso, tiene ya asignadas 20 pipas de su cosecha al “benefício”, pero asegura que todavía no sabe si podrá vender otras 30 pipas ni a qué precio.
La diferencia de valor entre la uva que entra en el cupo para Oporto y la que queda fuera explica buena parte de la inquietud del sector. Las uvas que no entran en esa cuota, y que suelen ir a vinos tranquilos con denominación DOC Douro, pueden pagarse entre €150 y €400 por pipa. Las destinadas a Oporto se mueven entre €900 y €1.200 por pipa, según los datos aportados por los productores consultados.
El “benefício” ha ido reduciéndose en los últimos años. Pasó de 104.000 pipas en 2023 a 90.000 en 2024 y 75.000 en 2025. Para 2026, el Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto autorizó 76.000 pipas, equivalentes a 57 millones de kilos de uva. Aunque esa cifra mejora levemente la del año anterior, los viticultores sostienen que sigue siendo insuficiente para aliviar la presión sobre las explotaciones más pequeñas.
Manuel Cordeiro, alcalde de São João da Pesqueira y también viticultor, afirma que algunos productores estudian abandonar sus viñas o venderlas después de años con márgenes cada vez más estrechos. A su juicio, la rentabilidad se ha ido deteriorando y esa situación golpea con más fuerza a quienes tienen menos superficie y menor capacidad de negociación.
La inquietud no se limita a los precios. Rui Paredes, presidente de Casa do Douro, teme que vuelvan a quedarse uvas sin vendimiar, como ya ocurrió en 2024. Esa posibilidad se ha convertido en uno de los principales temores del sector a pocas semanas de la recogida, porque una parte de la producción puede no encontrar salida comercial pese a que el trabajo en campo ya esté hecho y pagado.
Entre las medidas que los viticultores ponen sobre la mesa figuran apoyos a la destilación de emergencia y cambios en normas que consideran desfasadas para la región. La petición refleja que el problema no se limita a una campaña puntual, sino que afecta a la viabilidad económica de muchas explotaciones familiares en el Douro.
La situación tiene además posibles efectos sobre el conjunto del negocio de las bebidas. Si una parte de la uva queda fuera del mercado o termina en destilación, la oferta disponible para Oporto y para vinos DOC Douro puede variar y trasladar presión a precios, márgenes y planificación comercial en el resto de la cadena, desde las bodegas hasta la distribución.