Un residuo de cerveza dispara la protección de un protector solar en laboratorio
El extracto de lúpulo elevó el SPF de 54 a 178, aunque aún faltan pruebas de seguridad y estabilidad
martes 12 de mayo de 2026

Un equipo de investigadores en Brasil ha probado en laboratorio un extracto obtenido de residuos de lúpulo de cerveza para mejorar la protección de un protector solar frente a los rayos UVB. El trabajo, difundido por Qazinform, apunta a que este subproducto de la elaboración cervecera podría servir como ingrediente para fórmulas más eficaces, aunque todavía faltan pruebas de estabilidad y seguridad antes de pensar en su uso comercial.
Los científicos trabajaron con “spent hops”, el material vegetal que queda tras el proceso de fabricación de la cerveza. El lúpulo, una planta del género Humulus lupulus, se usa por su aroma y su sabor, pero parte de sus compuestos bioactivos permanece en el residuo. Ese resto contiene antioxidantes que ya habían sido vinculados en estudios previos con la protección frente a la radiación ultravioleta.
En las pruebas realizadas, los investigadores añadieron un extracto de ese residuo a una fórmula de protector solar a base de agua. Según los resultados del laboratorio, el factor de protección solar pasó de alrededor de 54 a 178. El aumento se observó en ensayos controlados y no implica todavía que el producto pueda venderse ni usarse sin más en personas.
La investigación llega en un momento en el que se revisa con más atención la eficacia real de muchos protectores solares que se venden en tiendas. Un análisis reciente de Consumer Reports señaló que varios productos ofrecían una protección inferior a la anunciada en la etiqueta. Ese tipo de revisiones ha puesto el foco en la necesidad de comprobar mejor tanto la formulación como el rendimiento final de estos cosméticos.
André Rolim Baby, coordinador del estudio, explicó en una nota difundida por los autores que aún hacen falta más pasos antes de llevar esta idea al mercado. Entre ellos citó la estabilidad a largo plazo del protector, la estandarización de los compuestos bioactivos y la evaluación clínica de su seguridad y eficacia.
Los especialistas recuerdan que el uso diario de un protector solar con SPF 30 sigue siendo una recomendación habitual para reducir el daño por radiación UVB cuando se aplica correctamente. Para exposiciones prolongadas al sol, los productos con SPF 50 ofrecen una barrera mayor. La posible incorporación de residuos del lúpulo abre una vía para dar uso a un subproducto industrial y para estudiar nuevas fórmulas dentro del ámbito cosmético y farmacéutico.