Desmontando mitos sobre el vino de moda

El rosado no es solo para el verano, un vino para todo el año

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El vino rosado ha ganado popularidad en los últimos años, y aunque todavía hay muchos consumidores que no conocen todas sus características, es un tipo de vino refrescante y versátil que merece atención. Para apreciar un buen rosado, es importante entender cómo se elabora y cuáles son sus principales características.

Los vinos rosados se elaboran generalmente a partir de uvas tintas. El proceso comienza con la maceración, donde el mosto de la uva permanece en contacto con los hollejos (las pieles de la uva) durante un corto período de tiempo. Este contacto breve es lo que da al vino su color rosado característico, así como parte de su estructura y personalidad. Es un proceso similar al de los vinos blancos, pero usando uvas tintas, cuya pulpa es normalmente blanca.

Existen dos métodos principales para la elaboración de vino rosado: la prensa o maceración y el sangrado. En el método de prensa, la uva se vendimia, se despalilla y, si es necesario, se enfría. Luego, el mosto realiza una maceración pelicular que determina el color rosado y las características del vino. En el método de sangrado, la uva va directamente al depósito sin pasar por la prensa. Una vez lleno el depósito, se extrae parte del líquido para concentrar el vino tinto que se elaborará, y ese líquido extraído es el rosado de sangrado. Este último método es menos común hoy en día, pero todavía se utiliza en algunas regiones.

Los vinos rosados son conocidos por sus aromas y sabores sutiles, su suavidad y frescura, y su capacidad para maridar con una gran variedad de platos. Dependiendo del origen, la uva y la forma de elaboración, un rosado puede tener desde un cuerpo ligero y suave hasta uno más robusto y estructurado. La pigmentación de los rosados proviene del breve contacto del mosto con las pieles de la uva, donde se concentran los pigmentos naturales. La duración y la temperatura de la maceración son factores básicos para determinar el color del vino. Cuanto más tiempo permanezca el mosto en contacto con las pieles, más oscuro será el color del rosado.

Una idea errónea común es que todos los vinos rosados son dulces. Aunque existen rosados dulces, la mayoría de los rosados producidos en el mundo son secos, es decir, sin azúcar residual. Los rosados secos son excelentes para acompañar comidas, ya que pueden servir como aperitivo o maridar con una amplia gama de platos, desde arroces y guisos de pescado hasta quesos blandos o semicurados, pastas, carnes blancas y platos de cocina oriental ligeramente picantes.

Para aquellos que prefieren vinos más dulces, es recomendable buscar etiquetas elaboradas con variedades como Garnacha o Merlot. En resumen, el vino rosado ofrece una diversidad de opciones que pueden satisfacer diferentes paladares y ocasiones, siendo una excelente elección tanto para momentos casuales como para comidas más elaboradas.

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