ENOLOGÍA PARA TODOS: La paradoja francesa

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Avelino Vegas

Avelino Vegas

4 de Enero de 2018

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Las navidades son también conocidas como las "fiestas de los excesos" en la que comemos más de lo debido y en muchas ocasiones bebemos más de lo que acostumbramos el resto del año. Siempre hemos oído que el consumo MODERADO de vino tinto es bueno para la salud, en especial para el corazón y el sistema circulatorio, pero casi nunca se sabe de dónde procede esta afirmación; pues bien, hoy hablamos de la paradoja francesa para intentar comprenderlo.

Al principio de los años ochenta la OMS se propuso conocer la incidencia de las enfermedades cardiovasculares y su relación con el modo de vida de las personas (dieta, tabaquismo, deporte...), con el fin de saber cómo poder evitarlas. Para ello llevó a cabo el proyecto MONICA (Monitorización Internacional de Tendencias y Determinantes en Enfermedades Cardiovasculares), que estudió durante diez años a 15 millones de personas de ambos sexos, pertenecientes a veintiún países y con edades comprendidas entre 25 y 64 años.

En general, los resultados mostraron que los países con un mayor consumo de grasas saturadas y una tasa elevada de colesterol entre sus habitantes tenían un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Solo se encontró un país que no cumplía esta afirmación: Francia; es por ello que este hecho se llamó paradoja francesa.

Es de todos sabido que en Francia hay un consumo elevado de grasas saturadas. Cada francés consume una media de unos 8 kilos de mantequilla al año, además de la nata, los quesos, el foie... Casi consumen las mismas grasas saturadas que los americanos, pero con todo y eso, los franceses tienen un riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular 3.5 veces menor que éstos, supuestamente gracias al consumo moderado de 1 a 3 vasos de vino tinto diarios. Para poder entenderlo, comparado con nuestro país, en España tenemos el mismo riesgo de enfermedad que en Francia pero con un consumo casi exclusivo de aceite de oliva.

Hoy en día ha quedado demostrado que no es tanta esta relación de vino-grasas saturadas-infarto, y que hay mucho más factores que influyen en esta paradoja, entre ellos el consumo de frutas, verduras y aceite de oliva, en resumen, la dieta mediterránea. Sin embargo, a finales de la década de los noventa, diferentes trabajos de investigación demostraron que precisamente las personas con un consumo moderado de vino tenían también unos hábitos de vida más saludables que aquellos que ingerían grandes cantidades de vino, y que esos hábitos saludables eran en esencia los responsables de los beneficios sobre la salud.

Hemos aprendido que la paradoja francesa no es tan paradójica, así que si queremos tener una buena salud cardiovascular hay que retomar la dieta mediterránea en enero: mucha fruta, verdura, aceite de oliva y un consumo moderado de vino.

¡Feliz año y felices Reyes!

Por Cristina Vegas Gómez

Cristina Vegas es nieta del fundador de Avelino Vegas. Es licenciada en Biotecnología y cursó sus estudios de Enología en la universidad de Burdeos.

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