Bodegas Monje renueva por completo su carta de otoño con el horno de leña como eje
La bodega refuerza su cocina canaria con cabrito, cochino negro, quesillo y un brunch rehecho
miércoles 23 de septiembre de 2026

Bodegas Monje, en El Sauzal (Tenerife), presentó este miércoles, 23 de septiembre, su nueva carta de otoño, una renovación completa de la propuesta gastronómica con el horno de leña como uno de los ejes de la temporada y con cambios también en la oferta de brunch.
La bodega explica que no se trata de una modificación parcial, sino de una revisión total de la cocina “plato a plato”. El cambio alcanza a los entrantes, a las elaboraciones de carne al fuego y a varias recetas ligadas al recetario tradicional, con la intención de vincular la comida con sus vinos y con la experiencia de comer frente al viñedo.
Entre los platos que la empresa sitúa en el centro de esta etapa figuran el cabrito, el cochino negro y el quesillo. Son tres referencias muy reconocibles de la cocina canaria. El cabrito y el cochino negro remiten a preparaciones de larga tradición en las islas, mientras que el quesillo ocupa un lugar habitual en la parte dulce de muchas cartas del archipiélago.
La bodega subraya además el peso del fuego en esta nueva fase. El horno de leña y la cocción pausada de la carne aparecen como parte principal del planteamiento para el arranque del otoño. Junto a esas recetas de raíz más clásica, la empresa avanza que incorporará también platos que se apartan de lo esperado dentro de su oferta habitual, aunque sin concretar en esta comunicación cuáles serán esas novedades.
La renovación alcanza igualmente al brunch, uno de los formatos que más espacio han ganado en los últimos años dentro del enoturismo. En el caso de Bodegas Monje, la firma sostiene que ha rehecho por completo esa propuesta para dirigirse a quienes buscan una comida de media mañana o de primera hora de la tarde en un entorno de viñedo y sin un servicio apresurado.
La relación entre cocina y vino es uno de los puntos que la bodega pone en valor en esta nueva carta. El objetivo, según traslada la empresa, es que los platos puedan acompañarse con una copa de sus propios vinos, de manera que la restauración funcione como una prolongación de la actividad de la bodega y no como un servicio separado.
Ese vínculo entre gastronomía y vino se ha convertido en una parte habitual del negocio de muchas bodegas abiertas al público en España. Las comidas, los brunches y otras fórmulas de restauración permiten alargar la estancia del visitante y ordenar mejor la oferta de enoturismo, al tiempo que facilitan el maridaje con referencias elaboradas en la propia casa. En zonas vitivinícolas con flujo constante de visitantes, la carta del restaurante pasa a ser una herramienta comercial y de imagen tan importante como la sala de catas o la tienda.
En el caso de Bodegas Monje, la nueva propuesta se apoya en una doble idea: recetas que remiten a la cocina de siempre y una presentación pensada para encajar con el paisaje de la finca. La empresa insiste en esa combinación de producto, fuego, vino y vistas al viñedo como parte de la experiencia que quiere ofrecer durante los próximos meses.
La carta de otoño ya está en funcionamiento en las instalaciones de la bodega, situadas en Camino Cruz de Leandro, 36, en el municipio tinerfeño de El Sauzal.