Settesoli pone en marcha en Sicilia su producción de vino dealcoholizado

La licencia fiscal permite operar la nueva planta de evaporación al vacío en un mercado de menor graduación

viernes 4 de septiembre de 2026

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Este miércoles, 2 de septiembre, Cantine Settesoli inició en Sicilia la producción de vino dealcoholizado después de obtener la licencia fiscal necesaria para esta actividad. La empresa ha activado una planta que trabaja con evaporación al vacío, una técnica utilizada para reducir o retirar el alcohol del vino.

El paso sitúa a la firma siciliana en un segmento ligado a la demanda de vinos de menor graduación. Con la entrada en funcionamiento de esta instalación, Sicilia suma capacidad propia en una categoría que hasta ahora tenía una presencia más limitada en la isla.

La licencia fiscal era una condición previa para poder operar este tipo de proceso. Su concesión permite a Settesoli poner en marcha la actividad dentro del marco regulatorio previsto para la dealcoholización, un terreno en el que la tecnología y la fiscalidad tienen un peso directo sobre la viabilidad del proyecto.

La planta utiliza evaporación al vacío, un sistema técnico que permite intervenir sobre el grado alcohólico del vino. Este método trabaja a baja presión, lo que lo convierte en una de las opciones que emplean las bodegas que quieren elaborar referencias sin alcohol o con menos alcohol.

La decisión de Settesoli tiene interés para todo el sector de bebidas. La apertura de capacidad industrial en Sicilia puede favorecer nuevas inversiones en equipos, servicios técnicos y desarrollo de producto, no solo en vino, sino también en canales de venta donde las categorías sin alcohol y de baja graduación empiezan a compartir espacio con cerveza, aperitivos y otras propuestas orientadas al consumo moderado.

También tiene una lectura regulatoria. Cada planta de dealcoholización que entra en servicio obliga a las empresas a ajustar procesos, controles y gestión fiscal, de modo que el movimiento de Settesoli puede servir de referencia para otras bodegas italianas que estudian entrar en esta parte del mercado.

Para Sicilia, la puesta en marcha de esta producción supone añadir una pieza industrial a una oferta que busca responder a cambios en el consumo. Para distribuidores y hostelería, abre la puerta a contar con nuevas referencias elaboradas en la propia isla dentro de un segmento que exige combinar inversión técnica, cumplimiento normativo y estrategia comercial.

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