El Gran Premio de Italia se convierte en escaparate para las marcas de bebidas premium

Moët & Chandon lleva el podio a hoteles y S.Pellegrino activa cenas y chefs en Monza y Milán

jueves 3 de septiembre de 2026

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El Gran Premio de Italia de Fórmula 1, previsto entre este viernes, 4 de septiembre, y el próximo 6 de septiembre en el Autodromo Nazionale Monza, servirá también como escaparate para varias marcas de bebidas y grupos de hostelería. Moët & Chandon, S.Pellegrino y Park Hyatt Milano han preparado acciones en el circuito y en la ciudad de Milán con un objetivo común: asociar sus marcas a uno de los fines de semana con más visibilidad del calendario del motor.

Moët & Chandon volverá a ocupar el espacio más visible del fin de semana, el podio. La casa francesa, integrada en LVMH, informa de que animará la celebración posterior a la carrera cuando los tres primeros pilotos y el equipo vencedor brinden tras el Gran Premio. La firma recuperó en 2025 el papel de champán oficial de la Fórmula 1, una posición que en años anteriores pasó por otras marcas y que tuvo un paréntesis con el Trentodoc de Ferrari.

Ese regreso forma parte del acuerdo de diez años firmado entre LVMH y la Fórmula 1, vigente hasta 2035. Para el grupo francés, la alianza refuerza la relación entre sus marcas y un campeonato que combina audiencia internacional, hospitalidad corporativa y presencia en ciudades con gran capacidad de consumo. Moët & Chandon añade que fue fundada en 1743, que está presente en más de 150 países y que cuenta con el mayor patrimonio de viñedo de la Champagne.

La relación entre la marca y el automovilismo se apoya también en una narrativa histórica que la empresa lleva años vinculando a sus celebraciones. La firma sitúa uno de sus antecedentes en 1936, cuando Tazio Nuvolari bebió champán Moët & Chandon tras ganar la Copa Vanderbilt. También remite a 1950, en el Gran Premio de Reims, cuando Frédéric Chandon de Briailles ofreció una botella al vencedor. La empresa considera ese gesto el origen de una costumbre que más tarde se convertiría en una de las imágenes más reconocibles del automovilismo.

El episodio que fijó esa escena llegó, según la casa, en 1967. Después de ganar las 24 Horas de Le Mans, Dan Gurney agitó una jeroboam de Moët & Chandon y roció al público de forma espontánea. A partir de entonces, la botella descorchada sobre el podio dejó de ser un detalle de celebración para convertirse en parte del ritual deportivo. La empresa añade que, entre 1991 y 1997, varias jeroboam fueron firmadas por pilotos y que en sus bodegas de Épernay conserva una reserva vinculada a la Fórmula 1.

En Monza, la activación de la marca irá más allá del podio. Moët & Chandon ha previsto una sala propia dentro del circuito para recibir invitados. Uno de los actos programados será el ritual de las 17:43, una referencia al año de fundación de la casa, con la apertura de una jeroboam de Moët Impérial y una pirámide de copas. La firma también exhibirá una pieza creada para presentar su jeroboam de Brut Impérial, fabricada a partir de un bloque de aluminio y recubierta con una capa de fibra de carbono de 2 milímetros.

La empresa francesa ha extendido además su presencia a Milán. Hasta el próximo 6 de septiembre, Park Hyatt Milano ofrecerá varias experiencias ligadas a la marca. El hotel señala que Moët & Chandon Brut Impérial estará disponible por copas y en botella en La Cupola y Mio Lab, mientras que el restaurante Pellico 3 servirá Moët & Chandon Grand Vintage 2016 junto al menú degustación del chef Guido Paternollo. La colaboración se ampliará a otros establecimientos de la ciudad, entre ellos Peck, Maio, Le Specialità, Casa Fiori Chiari y Pasticceria San Carlo.

El cierre de esa agenda en Milán está previsto para el próximo 6 de septiembre en JustMe, local que acogerá la fiesta oficial posterior a la carrera. Con esa presencia en hoteles, restaurantes y ocio nocturno, la marca busca prolongar su vínculo con la Fórmula 1 más allá del circuito y llevarlo al consumo en restauración y hospitalidad.

S.Pellegrino, por su parte, aprovechará su condición de socio oficial de Scuderia Ferrari HP para desplegar una agenda propia. La compañía ha anunciado que el próximo 5 de septiembre implicará a una selección de restaurantes de Monza y Milán en una velada repartida entre ambas ciudades. La propuesta girará en torno a la cocina y a la conversación en la mesa, con una botella de edición limitada compuesta por cinco etiquetas superpuestas. Cada una incluye una pregunta pensada para iniciar conversaciones entre los comensales.

La marca de agua mineral también estará presente durante los tres días del Gran Premio en el Ferrari GP Club. Allí organizará un programa gastronómico con cocineros consolidados y miembros de la S.Pellegrino Young Chef Academy. Este viernes, 4 de septiembre, participarán Antonia Klugmann, chef y patrona de L’Argine a Vencò, y Josefina Zojza, ganadora italiana del S.Pellegrino Social Responsibility Award 2024-2025. El próximo 5 de septiembre intervendrán Fabio Pisani, chef de Il Luogo Aimo e Nadia de Milán, y Antonio Romano, chef ejecutivo del restaurante Nove de Villa della Pergola y ganador italiano del Fine Dining Lovers Food for Thought Award 2019.

El programa seguirá el próximo 6 de septiembre con Edoardo Tizzanini, vencedor de la final italiana de la S.Pellegrino Young Chef Academy Competition 2024-2025, junto a su mentor Giancarlo Perbellini, chef patron de Casa Perbellini 12 Apostoli, en Verona. La elección de nombres consolidados y jóvenes cocineros encaja con una línea de comunicación que S.Pellegrino mantiene desde hace años: unir restauración, formación y visibilidad de marca en actos de alto perfil.

El movimiento de estas compañías responde a una pauta cada vez más visible en el sector de bebidas y hospitalidad. La Fórmula 1 ofrece una combinación difícil de encontrar en otros escenarios: audiencias amplias, clientes de alto poder adquisitivo, presencia de patrocinadores y una agenda que se extiende fuera de la pista. Para marcas como Moët & Chandon y S.Pellegrino, el valor no está solo en la imagen del podio o en la presencia del logotipo, sino en convertir el fin de semana de carrera en una cadena de actos con restauración, producto, invitados y venta directa.

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