“El Credo” del vino; al menos podría serlo.

Autor

Ignacio Garcia

Ignacio Garcia

23 de Abril de 2013

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Grandes genios de la pluma como Pablo Neruda,  Miguel Hernández, Borges y otros muchos han escrito odas y poemas y han dedicado piropos al vino.

Horacio Guarany emocionaba con su música “si el vino viene, viene la vida”.

Y así podríamos seguir hasta con las citas de El Quijote.

Pero yo creo que ningún piropo al vino me ha gustado tanto como esta contraetiqueta. Yo me atrevería a llamarla el “Credo” del vino y se la recomendaría a sumilleres, “sommeliers”, enólogos,  catadores, enoturístas, bodegueros, chefs y para no dejar a nadie, a todos los amigos y amantes del vino.

La contraetiqueta está en una botella de vino que me regalo un buen día, hace ya más de 20 años,  un viejo amigo y buen catador. No recuerdo si muy entendido pero al menos si profesaba bien la religión de un buen amante del vino: esas poses tan peculiares y esos movimientos rituales de la copa y el vino en la boca. La había etiquetado él como parte de una campaña publicitaria para un conocido medicamento.

La etiqueta rezaba así: “ ¡EL VINO! Beber es un acto que realizan las razas de linaje antiguo. Cuando se hace uso del vino (moderadamente, como de todas las cosas preciosas) es salud ymedicina.El vino aumenta la fuerza muscular, exalta el sentido genético, estimula el sistema nervioso, rinde fácil a la elocuencia, empuja a la benevolencia, predispone a la asociación, al perdón y al heroísmo.

El vino exalta la fantasía, hace lúcida la memoria, aumenta la alegría, alivia los dolores, destruye la melancolía, concilia el sueño, conforta la vejez y da aquel sentido de euforia por donde la vida transcurre leve, suave y tranquila.”

 

Dedicado con cariño a mi viejo amigo “El Doctor” achoig@gmail.com 

www.termometroparavinos.com

 

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