Miércoles 02 de Septiembre de 2026
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El Gobierno canadiense de Saskatchewan aplicará un gravamen del 50% a todo el alcohol de origen estadounidense que los minoristas encarguen a través del sistema provincial a partir del próximo 8 de septiembre. La medida incluye de forma expresa la cerveza y se activará en el canal de pedidos en línea de la Saskatchewan Liquor and Gaming Authority, el organismo que gestiona este circuito de suministro en la provincia canadiense.
La administración provincial presentó la decisión este martes, 1 de septiembre, como una respuesta al arancel del 50% que, afirma, Estados Unidos impone desde el 22 de agosto al alcohol canadiense. Con este paso, Saskatchewan traslada al comercio minorista una carga equivalente sobre el producto procedente de Estados Unidos, de modo que cada pedido cursado desde esa fecha quedará sujeto al recargo.
En la práctica, la medida no prohíbe la entrada de cerveza estadounidense, pero sí cambia su precio relativo frente a la oferta producida en Canadá. El propio Gobierno de Saskatchewan sostiene que la mayor parte de la cerveza que se vende en la provincia ya se produce en Canadá, aunque no ha precisado qué cuota representa. Esa base previa reduce el alcance sobre el volumen total del mercado, pero puede recortar los pedidos de referencias estadounidenses y favorecer la sustitución por marcas canadienses o fabricadas dentro de la propia provincia.
El mecanismo elegido es relevante porque Saskatchewan mantiene un sistema de distribución regulado para estas compras. La actualización del portal de pedidos de la autoridad provincial supone que el gravamen se aplicará en el momento en que el comercio haga el encargo, y no como una decisión aislada de cada tienda. A partir de ahí, parte de ese aumento puede trasladarse al precio en el lineal, algo que las propias empresas del sector dan por hecho.
Troy Verboom, consejero delegado de Sherwood Co-op, afirmó que la decisión deja la elección final en manos del consumidor y no del Gobierno, aunque admitió que el cambio “va a subir” los precios en la estantería. Su valoración apunta al efecto más inmediato sobre la cerveza estadounidense: seguirá disponible, pero con una factura más alta para el distribuidor y, previsiblemente, para el comprador final.
El respaldo público de varias empresas locales muestra también el interés de la industria provincial por aprovechar ese cambio de precios. Shawn Moen, consejero delegado de 9 Mile Legacy Brewing Co Ltd., valoró la respuesta coordinada de los gobiernos provincial y federal ante la volatilidad comercial y sostuvo que medidas como esta encajan con la preferencia de muchos consumidores por los productos elaborados cerca, además de enviar una señal de reciprocidad a los socios comerciales de Estados Unidos.
Desde Great Western Brewing Company, su consejero delegado, Micheal Brennan, afirmó que el gravamen sobre el alcohol elaborado en Estados Unidos puede dar a los consumidores “otro momento de reflexión” cuando elijan qué comprar. Añadió que la medida podría llevar a algunos compradores de vino y destilados estadounidenses a volver a la cerveza, un producto ligado, en sus palabras, a la cebada del oeste de Canadá. Brennan también sostuvo que, aunque la mayor parte de la cerveza vendida en la provincia se fabrica en Canadá, los mayores productores no son compañías canadienses, por lo que parte de los beneficios no permanece en el país.
La reacción favorable no se limita a las cerveceras. Meredith Smidt, consejera delegada de Last Mountain Distillery, consideró que la decisión puede animar a más consumidores de Saskatchewan a probar bebidas elaboradas en la provincia. Black Fox Farm & Distillery, por su parte, defendió una respuesta centrada en apoyar a las empresas, agricultores y fabricantes canadienses mientras sigan en vigor los aranceles. Aunque estas firmas operan sobre todo en destilados, su apoyo refuerza la posición del sector local del alcohol ante una medida que también afecta a la cerveza.
Para el mercado cervecero, el efecto central es sencillo: si un minorista quiere seguir pidiendo cerveza de Estados Unidos por el canal provincial, tendrá que asumir un recargo del 50% desde el próximo 8 de septiembre. Sin datos oficiales sobre el volumen de importaciones afectado, ni sobre la subida final que verá el consumidor, el alcance real sobre ventas y precios dependerá de la capacidad de las marcas estadounidenses para mantener demanda tras ese aumento y de la rapidez con la que los comercios sustituyan parte de su surtido por producto canadiense.
El Ejecutivo de Saskatchewan mantiene al mismo tiempo su petición de que se retiren los aranceles y otras barreras comerciales que afectan a las exportaciones de la provincia. La administración provincial también apoya una solución negociada que, en sus palabras, proteja el empleo en Saskatchewan y refuerce la relación comercial entre Canadá y Estados Unidos.
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