Martes 01 de Septiembre de 2026
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Las exportaciones italianas de vino quedaron por debajo de los 3.000 millones de euros en los cinco primeros meses de 2026. Los datos de Istat sitúan el valor de las ventas al exterior en 2.980 millones de euros entre enero y mayo, un 6,9% menos que en el mismo tramo de 2025.
El retroceso tiene uno de sus focos en Estados Unidos. En la serie del instituto italiano de estadística, ese mercado anota una caída del 15,5%, en una fase marcada por los aranceles sobre el vino italiano. La bajada en un destino de ese peso explica parte de la pérdida de valor acumulada hasta mayo.
Por categorías, los espumosos son el grupo que mejor resiste dentro del conjunto exportador italiano. Esa mejor marcha, sin embargo, no se apoya en el Prosecco, que no actúa como motor del segmento en este inicio de año. Al mismo tiempo, los frizzanti, o vinos de aguja, retroceden en doble dígito, con una bajada cercana al 10%.
La combinación de menos facturación total, debilidad en Estados Unidos y caída de los frizzanti dibuja un arranque de año más complicado para el vino italiano en el exterior. Para el sector de bebidas, estas cifras pueden anticipar ajustes en compras, existencias y márgenes, tanto en bodegas como en importadores y distribuidores, si la pérdida de valor se mantiene en los próximos meses.
El dato de los espumosos evita un descenso mayor del conjunto, pero no basta para devolver el saldo exportador a los niveles del año pasado. Con el acumulado de enero a mayo ya por debajo de la cota de los 3.000 millones de euros, la evolución de los próximos meses servirá para medir si el mercado estadounidense recupera parte del terreno perdido y si otras categorías logran frenar la caída.
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