Miriam Garlo convierte su experiencia como mujer sorda en una novela sobre identidad, comunicación y pertenencia

La primera actriz sorda en ganar un Goya publica Volar con un ala rota, una novela de raíz autobiográfica sobre crecer sin una lengua accesible

Escrito por

Martes 01 de Septiembre de 2026

Compártelo

Leído › 272 veces

El año en que Miriam Garlo ha hecho historia al convertirse en la primera actriz sorda en ganar un Goya, también llega a las librerías Volar con un ala rota, una novela que conecta directamente con el universo de Sorda, la película dirigida por Eva Libertad que le valió el premio a mejor actriz revelación. Si el cine puso sobre la mesa la maternidad, la discapacidad y las dificultades de comunicación entre una mujer sorda y su entorno oyente, el libro se remonta mucho más atrás: a la infancia y a la construcción de una identidad cuando la lengua propia todavía no existe.

La protagonista de la novela es Sakia, una niña que pierde la audición durante la infancia y crece educada como oyente. Aprende a leer los labios, interpretar gestos, anticipar conversaciones y memorizar contextos para poder desenvolverse en un mundo construido alrededor de quienes oyen. Son estrategias que le permiten avanzar, pero también una forma de estar permanentemente alerta.

La novela plantea así una cuestión que va mucho más allá de la sordera: qué sucede cuando una persona tiene que invertir buena parte de su energía en adaptarse a un entorno que no está diseñado para ella. En el caso de Sakia, comunicarse no consiste únicamente en hablar o escuchar, sino en intentar no quedarse fuera de una conversación, una clase, una obra de teatro o una relación afectiva.

Cuando comunicarse depende siempre del esfuerzo de uno mismo

Uno de los ejes de Volar con un ala rota es precisamente el cansancio de tener que parecer integrada. Sakia crece rodeada de personas oyentes y aprende desde pequeña a desenvolverse en sus códigos, pero esa adaptación tiene un coste. La lectura labial, por ejemplo, exige atención constante y no garantiza comprender todo lo que ocurre a su alrededor.

A partir de esa experiencia, Miriam Garlo aborda cuestiones como la educación, el acceso a la cultura, las relaciones familiares y afectivas o la dificultad de encontrar espacios en los que la comunicación no recaiga exclusivamente sobre la persona sorda.

El problema aparece en escenarios cotidianos: aulas, universidades, cines, teatros o instituciones donde la accesibilidad continúa dependiendo de recursos concretos como subtítulos, intérpretes o profesionales preparados para comunicarse con personas sordas.

La novela evita, sin embargo, reducir la experiencia de Sakia a una sucesión de obstáculos. El arte acaba convirtiéndose en una herramienta para descubrir otras formas de expresión. Las Bellas Artes, la performance, la fotografía, el teatro y la arteterapia abren para la protagonista un espacio en el que el cuerpo deja de ser algo que debe adaptarse y empieza a convertirse también en una forma de lenguaje.

Encontrar una lengua también significa encontrar una identidad

El descubrimiento de la lengua de signos en la edad adulta marca uno de los momentos fundamentales de la historia. Para Sakia no supone únicamente aprender una nueva forma de comunicarse: significa descubrir una comunidad y una manera diferente de relacionarse con el mundo.

Ahí aparece una de las cuestiones más interesantes de la novela: la identidad no siempre se construye únicamente a partir de quiénes somos, sino también de las herramientas que tenemos para expresarlo.

Garlo explora esa transformación a través de los vínculos de la protagonista con su familia, su hermana, sus parejas y, posteriormente, la maternidad. Son relaciones en las que el afecto existe, pero donde también aparecen malentendidos, diferencias y la necesidad de encontrar nuevas formas de acompañarse.

El recorrido de Sakia conecta, de este modo, con un debate cada vez más visible en la cultura española: la representación de las personas con discapacidad no solo como protagonistas de historias sobre discapacidad, sino como creadoras, artistas y sujetos capaces de contar sus propias experiencias.

Del cine a la literatura

La publicación de Volar con un ala rota llega en un momento especialmente significativo para Miriam Garlo. Sorda ha conseguido situarla en un lugar inédito dentro del cine español después de recibir el Premio del Público de la sección Panorama en la Berlinale, la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga y, finalmente, el Goya a mejor actriz revelación para Garlo.

Su trayectoria artística, sin embargo, comenzó mucho antes. Artista, investigadora y actriz sorda, Garlo es doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con formación en Arte, Investigación y Creación, Arteterapia y Mediación Comunicativa. Su trabajo combina interpretación, fotografía y pintura mural con la investigación y la divulgación de la lengua de signos española.

Con Volar con un ala rota, esa experiencia se traslada ahora al terreno literario. Una historia que habla de sordera, pero también de pertenencia, de identidad y de la necesidad universal de encontrar un lugar desde el que poder comunicarse sin tener que pedir permiso.

Un artículo de Laia Acebes
¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 272 veces