Miércoles 08 de Julio de 2026
Leído › 1244 veces

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este miércoles, 8 de julio, detener de inmediato todo el comercio con España durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara. La decisión, según sus propias declaraciones, responde al choque con el Gobierno de Pedro Sánchez por el gasto en defensa y por la negativa española a permitir el uso del espacio aéreo o de bases españolas en la guerra con Irán.
Trump lanzó el mensaje en público ante el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y dio instrucciones al secretario del Tesoro, Scott Bessent, para que corte las relaciones comerciales con España. “No quiero hacer ningún comercio con ellos”, dijo el presidente estadounidense, antes de añadir que España “no acepta nada”. Fue la segunda vez que Trump trasladó una orden de este tipo a Bessent por el mismo motivo. Ya lo había hecho en marzo, aunque entonces el comercio entre ambos países siguió con normalidad.
La amenaza llega en un momento de tensión dentro de la Alianza Atlántica. Varios líderes europeos esperaban que la reunión de Ankara sirviera para rebajar diferencias internas, pero Trump volvió a cargar contra España y la calificó como un “socio terrible”. También reabrió sus reclamaciones sobre Groenlandia, aunque más tarde suavizó el tono y habló de “amor” y de “mucha unidad”.
Pedro Sánchez restó importancia al choque y aseguró en una rueda de prensa que mantuvo una conversación “muy cordial” con Trump durante la cumbre. Según explicó, ambos hablaron del Mundial de fútbol que organizará Estados Unidos y de golf, pero no del gasto militar. El presidente del Gobierno insistió en que España es un aliado fiable dentro de la OTAN y anunció un nuevo despliegue de tropas españolas en Finlandia para sumarse a la misión Arctic Sentry.
Sánchez defendió además que España ha aumentado su inversión militar con rapidez en los dos últimos años y recordó que el país elevó ese gasto hasta el 2% del PIB el año pasado. Rutte reconoció ese avance cuando intentó rebajar la tensión ante Trump, aunque añadió que aún quedan asuntos por resolver. El origen del conflicto está en la negativa del Ejecutivo español a comprometerse con el nuevo objetivo del 5% del PIB en defensa que impulsa Washington.
Desde La Moncloa subrayaron que España mantiene un déficit comercial con Estados Unidos y recordaron que los vínculos económicos entre ambos países dependen de empresas privadas, no de decisiones directas entre gobiernos. El entorno de Sánchez añadió que las normas aduaneras y comerciales de la Unión Europea impiden negociar o sancionar a un Estado miembro por separado, ya que Bruselas actúa como bloque único en materia comercial.
Ese punto complica cualquier intento real de aplicar una suspensión total del comercio solo contra España. Jennifer Hillman, experta en derecho económico y antigua integrante del órgano de apelación de la Organización Mundial del Comercio, ya señaló en marzo que castigar a España por separado sería posible solo con muchas dificultades. Según explicó entonces, Trump tendría que declarar una emergencia nacional y aportar pruebas de que España supone una amenaza para la seguridad nacional, la política exterior o la economía estadounidense.
Por ahora no hay constancia de medidas concretas ya aplicadas ni de cambios inmediatos en los flujos comerciales. De hecho, tras la primera amenaza formulada en marzo, los intercambios siguieron sin alteraciones conocidas. Tampoco hay señales oficiales sobre una reducción de presencia militar estadounidense en las dos bases conjuntas del sur de España, esenciales para operaciones navales y aéreas. Fuentes españolas dijeron no tener noticia de movimientos en ese sentido y añadieron que la inversión en ambas instalaciones sigue aumentando.
La relación económica entre los dos países tiene peso, aunque España está menos expuesta al mercado estadounidense que otros socios europeos, según varios analistas citados por Reuters. España exporta a Estados Unidos aceite de oliva, componentes de automoción, acero, productos químicos y vino. En paralelo, grandes inversores estadounidenses mantienen su interés por el mercado español. BlackRock afirmó en su informe semestral que España es su país preferente para invertir en renta variable por un crecimiento económico superior al de la mayoría de economías desarrolladas. La firma gestiona 104.000 millones de euros en acciones, deuda y otros activos españoles y considera a España su principal apuesta internacional para los próximos seis meses, según un portavoz.
Aun así, los datos oficiales muestran algunos movimientos menos favorables. La inversión neta total procedente de Estados Unidos en España cayó en 1.900 millones de euros durante el primer trimestre, según el Ministerio de Economía.
Para el sector de las bebidas, la amenaza añade presión sobre un mercado ya más difícil para las bodegas españolas. Las exportaciones españolas de vino a Estados Unidos bajaron un 4,3% en valor y un 2,6% en volumen en 2025, según datos de la Organización Interprofesional del Vino de España citados por la consultora ERA Group. Si Washington pasara de las palabras a medidas comerciales efectivas, podrían verse afectadas las compras, la distribución y los márgenes del vino español en uno de sus destinos exteriores más relevantes.
El anuncio también abre incertidumbre para importadores y distribuidores estadounidenses que trabajan con referencias españolas no solo en vino, sino también en otras bebidas y productos alimentarios ligados al canal hostelero. Aunque no se han detallado aranceles ni restricciones concretas, el simple riesgo político puede alterar decisiones comerciales a corto plazo mientras empresas y operadores esperan saber si la orden verbal se convierte o no en una medida formal dentro del marco legal estadounidense y europeo.
Leído › 1244 veces