Miércoles 06 de Mayo de 2026
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El sector del whisky ha recibido con alivio la decisión de Donald Trump de retirar los aranceles y las restricciones a las importaciones de whisky en Estados Unidos, una medida anunciada tras la visita de Estado del rey Carlos III y la reina Camila. La industria espera ahora que se concreten los plazos y la forma en que se aplicará el cambio.
Desde Pernod Ricard, Nodjame Fouad, consejero delegado de Gold Brand Unit, afirmó que la medida aliviará la presión sobre la cadena de suministro y aportará alivio a ambos lados del Atlántico. La compañía confía en que los dos gobiernos actúen con rapidez para ponerla en marcha.
En la destilería Isle of Harris, en Escocia, la noticia se interpreta como una oportunidad para reforzar su relación con el consumidor estadounidense. La empresa señaló que crece la demanda de su single malt The Hearach y que Estados Unidos sigue siendo el mercado exterior más valioso para el sector del whisky escocés.
Ron MacEachran, presidente ejecutivo de Isle of Harris Distillery, dijo que el anuncio llega tras un periodo de presión para las destilerías y que abre una etapa con más margen para planificar inversiones y ventas. Añadió que, para una destilería independiente de las Hébridas Exteriores, un mayor acceso al mercado estadounidense tiene efecto directo en sus planes de crecimiento y en el apoyo a su comunidad local.
Ian Macleod Distillers también recibió bien la decisión. Su director comercial y de marca, Ian Shackleton, señaló que la empresa deja atrás un periodo de incertidumbre y alteraciones en su actividad comercial. Recordó además que Estados Unidos es un mercado clave para sus marcas y subrayó el papel de sus socios en Norteamérica.
La reacción positiva también llegó desde Isle of Raasay Distillery. Su director general, William Dobbie, afirmó que la retirada de aranceles reduce la presión comercial inmediata y aporta confianza para futuras inversiones. En su caso, añadió que este tipo de medidas ayuda al empleo, al enoturismo vinculado a las destilerías y a la continuidad económica de las comunidades insulares.
Pese al tono favorable generalizado, el sector sigue pendiente de los detalles sobre cuándo entrará en vigor la medida y cómo se aplicará en frontera. Las empresas consultadas insisten en que esa información será necesaria para ajustar envíos, contratos y previsiones comerciales en uno de sus mercados más importantes.
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