Viernes 29 de Agosto de 2025
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El sector del vino en Europa está experimentando cambios importantes debido al aumento de las temperaturas y la sequía. Este verano, las vendimias en Alsacia comenzaron el 19 de agosto, una fecha nunca vista tan temprana en la región. Este adelanto es solo uno de los signos de transformación. También se observa la presencia de vinos procedentes de países poco habituales en el mercado, como Dinamarca. En diciembre pasado, el restaurante Les 110 de Taillevent en París incluyó un vino blanco danés en su carta. El sumiller explicó que hace diez años esto habría sido impensable, pero el cambio climático ha permitido que Dinamarca produzca vinos de calidad.
En Francia, algunas regiones tradicionalmente ajenas a la viticultura están comenzando a plantar viñedos. The Times informó que en la costa bretona, conocida por sus acantilados y playas ventosas, se han creado 45 viñedos desde 2016. El año pasado produjeron unas 40.000 botellas. El Financial Times señala que mientras el sur de Europa afronta problemas graves por el calor y la sequía, zonas del norte del continente antes consideradas marginales para la vid ahora resultan aptas para su cultivo.
La vid necesita un clima cálido pero sin excesos y cierta sequedad, aunque no extrema. Según un estudio publicado en Nature Earth and Environment, el 90 % de las regiones vitícolas tradicionales de España, Italia, Grecia y el sur de California podrían estar amenazadas antes de que termine el siglo. Elizabeth Wolkovich, experta en climatología y fenología consultada por el Financial Times, considera que no habrá una catástrofe para la vid, pero sí grandes cambios. Entre las medidas posibles se encuentra la selección de variedades más resistentes al calor y la sequía.
La BBC ha observado que los productores están mezclando vinos de diferentes añadas con más frecuencia para mantener un sabor uniforme ante las variaciones climáticas anuales. Sin embargo, estos cambios requieren también modificaciones legales. Por ejemplo, la posibilidad de regar los viñedos genera debate entre expertos y profesionales del sector. El sumiller de Les 110 de Taillevent rechaza esta práctica y la compara con un rostro excesivamente tratado con Botox.
El consumidor puede contribuir aceptando estos cambios y comprendiendo que la constancia absoluta en el vino es difícil en un mundo sometido a alteraciones climáticas. No es la primera vez que el sector debe adaptarse: tras la plaga del filoxera a finales del siglo XIX, los viñedos europeos fueron replantados casi por completo.
Por otro lado, París está llevando a cabo una transformación urbana para combatir el calor. El diario NRC publicó este lunes una imagen de la nueva “forêt urbaine” frente al ayuntamiento y describe cómo la ciudad incorpora cada vez más espacios verdes. Sin embargo, señala que el tráfico rodado sigue siendo abundante.
En otro ámbito relacionado con el clima, desde enero más de un millón de hectáreas han ardido en incendios forestales dentro de la Unión Europea. Según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales citados por The Guardian, este año ya es el peor registrado hasta ahora, incluso antes del final oficial de la temporada. Se han emitido 37 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, una cantidad similar a las emisiones anuales totales de Portugal o Suecia. Portugal ha sido uno de los países más afectados y planea revisar su estrategia contra los incendios.
En cuanto a iniciativas culturales sobre el clima, desde el 19 de agosto está disponible Sword of the Sea para PC y Playstation 5. Este videojuego desarrollado por Giant Squid propone al jugador restaurar océanos y devolver vida a paisajes desolados mediante acciones individuales dentro del juego. Polygon resalta cómo este título aborda cuestiones medioambientales y muestra que las decisiones personales pueden influir en el entorno digital y real.
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